Morelia, Michoacán, 05 de junio de 2016.- Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el tráfico ilegal de vida silvestre es uno de los más importantes negocios ilícitos en el ámbito global, después del contrabando de estupefacientes y el de armas, se calcula que genera ganancias de hasta 100 mil millones de dólares anuales.
La ola de crimen organizado de comercio de especies silvestres, protagonizada por grupos armados de cazadores furtivos que actúan a través de las fronteras, pone en peligro los éxitos de conservación que se han logrado en el pasado y amenaza ecosistemas enteros en muchos países.
De acuerdo con el boletín temático del Instituto Nacional de Geografía (Inegi) este cinco de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, este año con el lema “Luchando contra el tráfico ilegal de vida silvestre”, que se refiere a la lucha contra el comercio ilegal de especies silvestres. Con él se anima a la gente a difundir la información sobre delitos y daños contra la naturaleza y se motiva a hacer todo lo posible para evitarlos.
La biodiversidad en México concentra el 10 por ciento de las especies del planeta, de ellas, ocupa el primer lugar en reptiles, el segundo lugar en mamíferos, tercer lugar en plantas, cuarto lugar en anfibios y décimo lugar en aves. México es una de las cinco naciones con mayor diversidad de vida silvestre en el planeta, es el principal importador y exportador de plantas y animales silvestres del mundo. Es un importante punto de tránsito para aquellos que realizan contrabando de animales a Estados Unidos.
En México ha aumentado el aseguramiento de especies cuyo tráfico es ilegal. De acuerdo con la Interpol, el comercio de especies junto con el narcotráfico y la venta de armas, es uno de los crímenes más lucrativos del mundo.
En este marco, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó, por primera vez en julio de 2015, una resolución en la que incentiva a los países a armonizar la legislación nacional y la cooperación trasnacional en el combate contra el tráfico ilegal de vida silvestre. También reconoce la conexión entre los crímenes de vida silvestre, el crimen organizado internacional y la difícil situación de las comunidades locales cuyos medios de vida sufren las consecuencias del comercio ilícito. La aplicación de leyes y regulaciones para proteger la vida silvestre a nivel nacional y más allá de las fronteras es una obligación moral, un imperativo legal y una necesidad económica, según dicha Asamblea General.









