Ciudad de México, a 2 de febrero de 2026.— Mucho antes de la caída definitiva de Joaquín “El Chapo” Guzmán, uno de sus familiares cercanos fue capturado mediante un elaborado engaño internacional que incluyó mafiosos falsos, negociaciones grabadas y cargamentos encubiertos: se trató de Jesús Gutiérrez Guzmán, primo del capo sinaloense, detenido en 2012 como parte de una operación secreta del FBI.
El caso, aunque no es nuevo, es uno de los más sofisticados golpes encubiertos contra la red del Cártel de Sinaloa fuera de México.
Una mafia italiana inventada
De acuerdo con expedientes judiciales en Estados Unidos, agentes del FBI y la DEA se hicieron pasar por supuestos integrantes de la mafia italiana, interesados en comprar grandes cargamentos de cocaína para distribuirlos en Europa y Asia.
El contacto fue tan convincente que operadores del cártel, entre ellos Gutiérrez Guzmán, aceptaron negociar envíos internacionales, sin saber que cada conversación estaba siendo grabada y documentada.
La trampa se cierra en España
La operación culminó en Madrid, donde las autoridades interceptaron un cargamento de droga oculto en productos comerciales y detuvieron al primo de “El Chapo”, quien posteriormente fue extraditado a Estados Unidos.
En 2015, Jesús Gutiérrez Guzmán se declaró culpable ante una corte federal y fue sentenciado a 16 años de prisión, confirmando la efectividad de la operación encubierta.
El caso Gutiérrez Guzmán permanece como ejemplo de cómo las agencias estadounidenses optaron por el engaño y la infiltración para golpear las estructuras del narcotráfico mexicano en el extranjero.








