Mandando entre muertos, balas y mas impuestos, Grecia Quiroz ya sueña con la gubernatura de Michoacán: Uruapan, la ciudad más insegura de México por encima hasta de Culiacán 

Mandando entre muertos, balas y mas impuestos, Grecia Quiroz ya sueña con la gubernatura de Michoacán: Uruapan, la ciudad más insegura de México por encima hasta de Culiacán 
Autor: Redacción / Noventa Grados | Fecha: 9 de Abril de 2026 a las 17:39:57

Uruapan, Mich., a 9 de abril de 2026.— Uruapan no duerme tranquilo. Entre el miedo que domina sus calles, el enojo por cobros cuestionados y una percepción de inseguridad que la coloca en el peor lugar del país, la administración municipal enfrenta una tormenta perfecta. Y en medio de ese escenario, su alcaldesa, Grecia Quiroz, no descarta dar el salto político más ambicioso: la gubernatura de Michoacán.

La realidad, sin embargo, golpea con fuerza. Mientras la ciudadanía lidia con aumentos al predial de hasta 500 por ciento que han encendido la indignación —y que incluso ya son objeto de investigación estatal—, las cifras de percepción de inseguridad emitidas por el INEGI colocan a Uruapan como la ciudad donde más miedo se siente en todo México, al sentirse inseguros casi 9 de cada 10 habitantes. No es una sensación aislada: es un reflejo de una violencia que sigue activa, visible y cotidiana.

Balaceras, cobro de piso, asaltos, homicidios y zonas enteras marcadas por el temor no terminaron en el gobierno de Carlos Manzo ni tras su muerte. Son el presente.

Y es precisamente ese presente el que pone en entredicho cualquier aspiración mayor.

Porque en política hay algo que pesa más que los discursos: los resultados. Y hoy, en Uruapan, los resultados no llegan. La inseguridad no cede, la confianza ciudadana se erosiona y las decisiones administrativas generan más dudas que certezas.

Aun así, desde el poder municipal se deja abierta la puerta a una candidatura estatal.

La pregunta es inevitable: ¿con qué credenciales?

Para muchos ciudadanos, la sola idea resulta desconectada de la realidad que viven día a día. Una realidad donde salir de noche implica riesgo, donde el bolsillo resiente cobros inesperados y donde la autoridad parece rebasada por la crisis.

En ese contexto, hablar de una gubernatura no suena a proyecto político. Suena, para sus críticos, a una ambición adelantada… o a una apuesta que ignora el fondo del problema.

Uruapan sigue esperando respuestas. Y mientras no lleguen, cualquier salto político se construye sobre un terreno inestable, marcado por la desconfianza y el hartazgo social.

Porque antes de gobernar un estado, hay una exigencia básica que hoy resuena más fuerte que nunca: demostrar que se puede gobernar una ciudad.

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