Morelia, Michoacán, 30 de octubre de 2026.- La historia política de Michoacán está marcada por mujeres y hombres cuyas convicciones trascendieron su tiempo y contribuyeron a transformar la vida pública del país. Así lo expresó Gaby Molina durante la presentación del libro “Buenos días, General”, de Julio Moguel basado en conversaciones con Amalia Solórzano.
En un encuentro junto al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, Alma Bahena y el director de Cuarta República, Carlos Márquez, Gaby Molina destacó el valor de esta obra, que forma parte del proyecto editorial que impulsó siendo secretaria de Educación, y recupera episodios de la vida de Amalia Solórzano, una mujer cuya historia se entrelaza con la del general Lázaro Cárdenas del Río y con los ideales de justicia social y humanismo que han marcado distintas etapas de la vida pública michoacana.
La exsecretaria de Estado subrayó que Amalia Solórzano fue mucho más que la compañera de vida del general Cárdenas: fue una mujer con convicciones propias, sensibilidad social y una lectura clara de su momento histórico. Su participación en la defensa de los derechos de las personas exiliadas, particularmente durante la llegada de familias republicanas españolas a México, refleja un compromiso humanista que trascendió los espacios tradicionales de la vida política.
La reflexión de Gaby Molina puso especial énfasis en la libertad política de las mujeres y en la diferencia entre ocupar un espacio por circunstancia y construir una voz propia a partir de las convicciones; recordó que lo importante no es el cargo sino el trabajo por transformar el entorno. El ejemplo de Amalia Solórzano, señaló, adquiere vigencia en un tiempo en el que las mujeres participan activamente en las comunidades, legislan y gobiernan, después de generaciones de lucha por sus derechos.
Finalmente, invitó a leer “Buenos días, General” como un ejercicio de memoria que permite comprender la historia de México y reconocer a quienes abrieron camino para las nuevas generaciones. El legado de Amalia Solórzano constituye una raíz que sigue alimentando el presente de Michoacán y del país: una invitación a mantener la justicia social y el humanismo, a trabajar para que cada vez más mujeres ejerzan su libertad y construyan su propio liderazgo.









