Gobierno de Carlos Soto otra vez bajo sospecha: Director de Seguridad de Zamora renuncia tras muerte del Mencho; habría participado en “Jaliscazo”

Gobierno de Carlos Soto otra vez bajo sospecha: Director de Seguridad de Zamora renuncia tras muerte del Mencho; habría participado en “Jaliscazo”
Autor: Redacción / Noventa Grados | Fecha: 28 de Febrero de 2026 a las 23:43:29

Zamora, Mich., a 28 de febrero de 2026.- La presunta renuncia del director de Seguridad Pública de Zamora es el más reciente episodio de una narrativa que se repite: la seguridad municipal bajo sospecha de infiltración jalisciense… y el alcalde enfrentando nuevamente cuestionamientos por sus decisiones en los mandos policiales.

El 22 de febrero, la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes detonó una ola de bloqueos, incendios de vehículos y reacciones violentas en distintos puntos del occidente del país. En Michoacán, los hechos encendieron alertas inmediatas. De acuerdo con el diario Milenio, los directores municipales de Zamora y Jiquilpan habrían dejado el cargo en medio de investigaciones relacionadas con la actuación policial durante esa jornada. Hasta el momento, el Ayuntamiento de Zamora no ha emitido confirmación oficial.

En Zamora, la versión de la salida del mando no se interpreta como coincidencia. Los reportes periodísticos apuntan a que el funcionario que estaría dejando el cargo habría sido señalado por presunta actuación irregular el mismo 22 de febrero, en un contexto donde autoridades estatales revisan posibles conductas favorables a intereses vinculados al CJNG. No existen imputaciones públicas confirmadas, pero la apertura de líneas de investigación ha sido suficiente para sacudir la estructura municipal.

La crisis tampoco ocurre en el vacío. En 2025, la administración del alcalde Carlos Soto ya había sido cuestionada por sostener a un mando que terminó detenido por liderar una estructura del Cartel Jalisco en el Estado de México, responsable de secuestro y homicidios. Aquel episodio dejó un antecedente político que hoy vuelve a colocarse bajo la lupa.

El patrón que inquieta a sectores críticos es claro: los relevos en seguridad no se dan por evaluación preventiva ni por depuración estratégica, sino tras escándalos, investigaciones o presiones externas. Primero fue el antecedente del mando señalado como operador; ahora, versiones de una salida que coinciden con los hechos posteriores al 22 de febrero.

La pregunta que hoy flota en Zamora no es solo qué ocurrió el día de las reacciones violentas, sino qué tan blindada estaba —y está— la corporación frente a influencias externas.

Porque si algo deja este episodio —confirmado o no oficialmente— es que la sospecha vuelve a instalarse. Y en política de seguridad, cuando la duda se repite, el desgaste deja de ser circunstancial y empieza a convertirse en patrón de crisis.

Más información de la categoria
Más información de la categoria
Comentarios