Salvador Escalante, Mich., a 21 de enero de 2026.– Vehículos con blindaje artesanal, campamentos clandestinos, droga y armas de alto poder no son escenas aisladas en Salvador Escalante. A estos indicios de fuerte presencia del crimen organizado en el wue fuera un tranquilo municipio, se suma ahora un elemento aún más alarmante: la desconfianza hacia corporaciones policiacas de municipios vecinos, algunas de ellas investigadas por presunta colusión con grupos delictivosque ha llevado al homicidio de civiles.
En días recientes, fuerzas federales y estatales localizaron en las inmediaciones de Santa Clara del Cobre, cabecera municipal, un vehículo tipo “monstruo” con siglas del CJNG, así como armas de fuego y casi dos kilos de metanfetamina. En acciones paralelas, fueron inhabilitados campamentos ilícitos con casas de campaña, droga y uniformes tácticos, lo que confirma que la zona es utilizada como corredor y área de resguardo criminal.
Sin embargo, el temor entre la población no solo apunta a los grupos armados. Investigaciones de la Fiscalía General del Estado revelan que policías municipales de Ario de Rosales, presuntamente en complicidad con civiles armados vinculados a la delincuencia, habrían participado en el homicidio de una empresaria ocurrido en Salvador Escalante, así como en ataques contra civiles.
Este caso, que mantiene órdenes de aprehensión vigentes contra varios agentes y ha llevado a la cárcel a dos de ellos, exhibe un escenario particularmente delicado: pobladores que no solo deben cuidarse del crimen organizado, sino también de autoridades municipales infiltradas o coludidas, según líneas de investigación oficiales.
Autoridades estatales han reforzado la presencia en la región, pero los hechos recientes confirman que la disputa territorial no solo se libra con armas, sino también desde las estructuras de seguridad municipal, lo que mantiene a Salvador Escalante en una alerta permanente.
Mientras continúan los operativos y las investigaciones, la población queda atrapada entre los blindados del narco y la sombra de policías coludidos, en una región donde la línea entre autoridad y delincuencia parece cada vez más difusa.








