Morelia, Mich., a 6 de febrero de 2026.– El conflicto laboral que se arrastra desde hace meses en el municipio de Apatzingán escaló este viernes al plano nacional. Trabajadores sindicalizados viajaron a la capital michoacana para manifestarse a las afueras de la XXI Zona Militar, sede de la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, con el objetivo de visibilizar lo que califican como despidos injustificados y represión laboral por parte del gobierno municipal que encabeza Fanny Arreola.
Desde temprana hora, los manifestantes se concentraron en el perímetro del recinto militar portando pancartas y lanzando consignas dirigidas directamente a la mandataria federal, a quien pidieron su intervención ante lo que consideran violaciones sistemáticas a sus derechos laborales.
“Presidenta Sheinbaum, en Apatzingán no hay transformación, hay represión laboral”, se leía en una de las cartulinas. Otras consignas advertían: “La ley debe proteger al trabajador, no al patrón abusivo” y “Gobernador: el Plan Michoacán falla si quitas el empleo”.
Los sindicalizados señalaron que los despidos ocurridos en el Ayuntamiento de Apatzingán no solo afectan a decenas de familias, sino que contradicen los principios de justicia social y bienestar laboral que el actual gobierno federal ha colocado como eje de su discurso, particularmente dentro del llamado Plan Michoacán.
“Presidenta Claudia Sheinbaum, ¿dónde quedó el Plan Michoacán? Fanny nos corrió”, reclamaron los trabajadores, quienes acusan a la alcaldesa de cerrar los canales de diálogo y de utilizar la rescisión laboral como mecanismo de presión contra la organización sindical.
De acuerdo con los manifestantes, el conflicto no ha encontrado solución en el ámbito local, lo que los llevó a trasladar su protesta hasta Morelia y aprovechar la visita presidencial para exponer públicamente el caso, con la esperanza de que la federación actúe como mediadora o revise la actuación del gobierno municipal.
Hasta el momento, no hubo pronunciamiento público durante la conferencia matutina sobre la protesta, mientras que el Ayuntamiento de Apatzingán ha sostenido en ocasiones previas que los despidos están legalmente justificados, postura que los trabajadores rechazan tajantemente.
La manifestación se desarrolló de manera pacífica, aunque dejó en evidencia que el conflicto laboral en Apatzingán sigue abierto y que, lejos de apagarse, ha comenzado a trasladarse a escenarios de mayor visibilidad política, poniendo presión tanto al gobierno estatal como al federal.








