Morelia, Mich., a 14 de marzo de 2026 – Autoridades tradicionales de 80 comunidades indígenas y afromexicanas de Michoacán rompieron el silencio histórico este martes y lanzaron una denuncia contundente contra Vasco de Quiroga, figura emblemática del periodo colonial.
El Consejo Supremo Indígena de Michoacán (CSIM) calificó al llamado “Tata Vasco” como esclavista y beneficiario de la explotación de pueblos originarios, desmintiendo la narrativa oficial que lo presenta como un santo y benefactor de los indígenas.
En un pronunciamiento dirigido a los pueblos de México, medios de comunicación, la Iglesia Católica y el Estado mexicano, el CSIM señaló que la historia oficial ha sido eurocentrista y distorsionada, atribuyendo a Quiroga la introducción de artes y oficios en las comunidades purépechas.
“Los pueblos originarios de Michoacán ya dominaban la metalurgia, la alfarería, la cestería, la ebanistería y los tejidos desde hace siglos antes del arribo de los españoles”, afirma el comunicado. Según el consejo, Quiroga no creó oficios, sino que reorganizó la división social del trabajo para beneficiar a la Corona Española.
El documento también denuncia que durante la construcción del Pátzcuaro colonial, indígenas de 51 comunidades fueron obligados a trabajar sin remuneración ni alimentación, humillados y azotados, y que la resistencia era castigada con multas o encarcelamiento. “Muchos indígenas fallecieron como resultado del trabajo forzado”, afirma el comunicado del CSIM.
El Consejo Supremo Indígena considera que la beatificación de Vasco de Quiroga y la promoción de la Ruta Turística Vasco de Quiroga representan una imposición histórica y cultural, y emplazó a las autoridades a retirar cualquier señalización o indicación de esta ruta en territorios indígenas. En su lugar, proponen la creación de la Ruta de los Pueblos Originarios de Michoacán, que reconozca la historia, cultura y participación real de las comunidades locales.
El comunicado del Consejo cierra con una advertencia firme: “De lo contrario, lo haremos nosotros mismos”. Con estas declaraciones, las comunidades originarias no solo reclaman justicia histórica, sino que exigen un reconocimiento auténtico de sus derechos colectivos, cultura y memoria ancestral.








