Ciudad de México, a 16 de marzo de 2026.— La reaparición pública del expresidente Andrés Manuel López Obrador con un llamado a recaudar dinero para Cuba ha desatado una fuerte polémica política y mediática. Desde su retiro, el exmandatario pidió a ciudadanos mexicanos depositar dinero en una cuenta bancaria de una asociación civil para enviar ayuda económica a la isla caribeña.
El mensaje incluyó el número de cuenta de la organización “Humanidad con América Latina”, con la instrucción de que “cada quien aporte lo que pueda” para comprar alimentos, medicinas y combustible destinados al pueblo cubano.
Sin embargo, la iniciativa no tardó en encender alarmas entre ciudadanos, críticos y opositores que cuestionan tanto la forma de la colecta como los antecedentes políticos que rodean al exmandatario.
Una asociación recién creada
Uno de los elementos que más controversia generó es que la organización que recibiría los recursos fue creada apenas semanas antes de la convocatoria.
El dato provocó críticas en redes sociales y círculos políticos, donde se preguntan por qué una campaña impulsada por un expresidente se canaliza a través de una organización poco conocida y de muy reciente creación, en lugar de recurrir a organismos humanitarios internacionales o mecanismos institucionales ampliamente auditados.
La cuenta bancaria señalada pertenece a esa asociación y fue difundida directamente por López Obrador, lo que permitió que simpatizantes y políticos cercanos a su movimiento comenzaran a enviar donativos.
Un historial que alimenta la sospecha
Más allá de la legalidad de la colecta, el episodio revive un debate que ha acompañado durante años la carrera política del exmandatario: las polémicas recurrentes en torno al manejo de dinero dentro de su movimiento político.
Entre los casos más recordados se encuentran los llamados videoescándalos de 2004, cuando el operador político René Bejarano fue captado guardando fajos de dinero entregados por el empresario Carlos Ahumada, episodio que sacudió a la política nacional en la época en que López Obrador gobernaba la Ciudad de México.
Años después surgieron también los videos donde Pío López Obrador aparece recibiendo sobres con dinero de un operador político, presuntamente destinados a apoyar al movimiento político que posteriormente llevaría al tabasqueño a la presidencia.
El antecedente del fideicomiso del sismo
Otra controversia importante surgió tras el devastador sismo de 2017, cuando se creó el fideicomiso “Por los demás” para apoyar a damnificados.
El fondo reunió cerca de 79 millones de pesos, pero una investigación del Instituto Nacional Electoral detectó irregularidades en su manejo.
De acuerdo con la autoridad electoral, más de 64 millones de pesos fueron retirados en efectivo mediante cheques de caja, muchos de ellos cobrados por operadores vinculados al movimiento político de López Obrador.
Al menos 34 militantes y operadores participaron en el retiro de alrededor de 42 millones de pesos, en un esquema descrito por investigadores como un “carrusel” de cobros en efectivo: distintos intermediarios acudían a sucursales bancarias para retirar el dinero y posteriormente dispersarlo.
El problema, señalaron las autoridades, era que el uso masivo de efectivo impedía rastrear con claridad el destino final de los recursos, pese a que el fideicomiso se había presentado como un mecanismo de ayuda para víctimas del sismo.
El INE llegó a imponer una multa de 197 millones de pesos al partido Morena, al considerar que el esquema podía constituir un mecanismo de financiamiento paralelo. Sin embargo, la sanción fue posteriormente anulada por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que determinó que el fideicomiso no podía atribuirse formalmente al partido.
Investigaciones periodísticas posteriores señalaron además que más de una treintena de los operadores que participaron en los retiros terminaron ocupando cargos en el gobierno federaltras la victoria electoral de 2018, principalmente en dependencias relacionadas con programas sociales.
Entre solidaridad y desconfianza
López Obrador ha defendido su llamado a donar para Cuba señalando que se trata de un gesto de solidaridad frente a la crisis económica que enfrenta la isla.
Sin embargo, los antecedentes del tabasqueño apuntan a que el problema no es el destino declarado del dinero, sino el mecanismo utilizado para recaudarlo, especialmente cuando proviene de un líder político cuya trayectoria ha estado marcada por episodios polémicos relacionados con financiamiento y dinero en efectivo.
Mientras simpatizantes celebran la iniciativa como una muestra de apoyo internacional, la colecta ha vuelto a encender el debate sobre la transparencia en el origen y manejo de recursos, y el financiamiento de las campañas dentro del movimiento político que llevó a López Obrador al poder.








