Ciudad de México, a 6 de abril de 2026.— A horas de que organizaciones de transportistas y productores del campo salgan a bloquear carreteras en distintos puntos del país, el Gobierno federal y los líderes del movimiento entraron en un choque frontal de narrativas: mientras la Secretaría de Gobernación asegura que “no existe razón alguna para manifestarse”, los inconformes responden que los motivos están “escritos con sangre en las carreteras de México”.
El contraste es total. Por un lado, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum afirma que las demandas ya fueron atendidas y acusa que algunas organizaciones pretenden movilizarse “sin razón alguna”, pese a meses de diálogo.
En un comunicado oficial, la Secretaría de Gobernación aseguró que desde finales de 2025 se han realizado reuniones con productores agrícolas y transportistas para atender sus demandas. Incluso presumió que se han destinado 3 mil 412 millones de pesos para apoyar a más de 40 mil productores de granos básicos, afectados por los bajos precios internacionales.
Según el gobierno federal, la mayoría de las organizaciones decidió no movilizarse, por lo que quienes mantienen la protesta estarían afectando a terceros sin justificación.
Pero del otro lado del conflicto, la respuesta fue inmediata… y explosiva.
La Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC), a través de su representante Jeannet Chumacero, acusó al gobierno de emitir un comunicado “irresponsable, insensible y desconectado de la realidad” del país.
En un pronunciamiento difundido en video, la organización aseguró que las autoridades minimizan la crisis de inseguridad en las carreteras, donde —afirman— los transportistas enfrentan diariamente asaltos, asesinatos, desapariciones y robo de unidades.
“Decir que no hay motivos es una ofensa para miles de víctimas”, reclamó la dirigente.
ANTAC sostiene que las mesas de diálogo mencionadas por el gobierno han sido simulaciones sin resultados reales, mientras los conductores siguen arriesgando la vida para mantener en movimiento la economía nacional.
El mensaje fue aún más duro al señalar que el “hombre camión” ha sido abandonado por el Estado, y que muchas familias de transportistas asesinados o desaparecidos siguen esperando justicia y apoyo.
Por ello, advirtieron que la movilización nacional del 6 de abril no se cancela.
“No es una opción, es una necesidad”, afirmó Chumacero.
La organización incluso responsabilizó directamente al gobierno federal de cualquier consecuencia que puedan generar los bloqueos o protestas, al acusar una política de indiferencia frente a la violencia en carreteras.
La frase final del pronunciamiento dejó claro el nivel de confrontación: “Los motivos están escritos con sangre en las carreteras de nuestro país.”
Así, mientras el gobierno insiste en que no hay razones para protestar, los transportistas aseguran que el problema es tan grave que ya no pueden seguir callando.
El resultado: un lunes que amenaza con convertirse en un nuevo pulso entre el gobierno federal y uno de los sectores que literalmente mueve la economía de México.









