Querétaro, Qro., 4 de marzo de 2026.- Mayra Dávila Alvarado, vocera, fundadora y representante legal de la asociación civil feminista Adax Digitales, Mayra Dávila Alvarado, acusó que grupos religiosos de intentar influir en el proceso para despenalizar el aborto en Querétaro y dio a conocer que en parroquias de la entidad ha iniciado la recolección de cartas para frenar las iniciativas que abordan el tema y que fueron ingresadas al Congreso Local.
Indicó que se detectó la difusión de una convocatoria donde parroquias buscan recabar cartas para ser entregadas al Frente Nacional por la Familia, instancia que a su vez proporcionaría los documentos a las y los diputados de la LXI Legislatura. Apuntó que el formato y las instrucciones fueron repartidos entre personas y que incluso se establece que infantes mayores de siete años pueden firmar dicha petición.
Aunado a ello, mencionó que el formato de las cartas señala que se trata de una oposición ciudadana a las iniciativas de despenalización del aborto en Querétaro, además de que se invita a las personas firmantes a identificar a la o el diputado representante de su distrito para que lo señalen en una hoja anexa.
La activista aseguró que se trata de una operación que atenta contra la laicidad del Estado, que hace una simulación de ciudadanía y que instrumentaliza a menores de edad. Aseveró que los intereses religiosos no pueden dirigir las decisiones legislativas, además de que las leyes no deben subordinarse a dogmas religiosas y que el congreso no puede actuar bajo presión clerical.
“No estamos hablando de prohibir creencias. Estamos hablando que las decisiones públicas deben tomarse, como siempre lo hemos dicho, como un tema de derechos humanos y de laicidad del Estado. Cuando una estructura parroquial organiza cartas para influir en las votaciones legislativas o en las decisiones que se tomen ahí, ya no estamos frente a una opinión individual, estamos frente a injerencia organizada”.
Dijo que, si bien la participación ciudadana es legítima, esta debe ser libre, informada y autónoma. Puntualizó que cuando se distribuyen formatos con una intención, se canalizan a través de unas estructuras religiosas y existe coordinación institucional detrás de la actividad, esto deja de ser una ciudadanía espontánea y se convierte en una operación política con base religiosa.
Sobre la firma que pueden hacer menores de edad en las cartas, lamentó la situación y aseguró que se trata de una instrumentalización de los infantes que atenta contra el interés superior de la niñez.
“Las niñas y los niños no pueden usar usados como argumento moral para restringir los derechos de las mujeres. La despenalización del aborto no es un tema religioso, es un tema de derechos humanos y los derechos humanos no se someten a consulta doctrinal. Este actuar es lamentable, porque existen niñas y niños que en grupos religiosos han sufrido ya bastante y el que se les use de esta manera es algo hasta indignante”.








