Querétaro, Querétaro, a 15 de abril de 2026.- Actualmente, la matrícula en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) es de aproximadamente 33 mil 500 estudiantes y más del 50 por ciento son alumnos que provienen de otros estados, afirmó Silvia Amaya Llano, rectora de la Máxima Casa de Estudios.
“Esta es un fenómeno que ha crecido en los últimos años debido a la seguridad y atractivo de Querétaro como destino educativo. Tenemos estudiantes de toda la república: del sur, del norte y, por supuesto, de estados vecinos como Guanajuato”.
Destacó que pese a que la institución enfrenta una alta demanda de ingreso, especialmente en el semestre de julio, la universidad solo puede aceptar al 50 por ciento de los aspirantes, lo que refleja la necesidad de ampliar espacios educativos sin comprometer la calidad académica.
“No se trata solo de abrir más grupos, sino de asegurar que los estudiantes desarrollen las competencias necesarias”.
Reconoció que la migración hacia Querétaro ha incrementado la demanda en todos los niveles educativos de la ciudad, lo que obliga a la UAQ a buscar estrategias para responder a las necesidades de ingreso, manteniendo siempre el compromiso con la calidad académica.
Reconoció que la capacidad de admisión depende de cada programa educativo, por ejemplo, en las áreas económico-administrativas, donde la infraestructura es menos costosa, se logra admitir hasta el 80 por ciento de los solicitantes.
“Sin embargo, en carreras como Medicina, la demanda supera ampliamente la oferta de espacios, aun cuando se han incrementado los grupos cada semestre. Nuestro compromiso es captar al mayor número de estudiantes posible, sin disminuir la calidad”.
Adelantó que en agosto iniciará la primera generación de bachilleres en el campus Aeropuerto, proyectado para convertirse en el plantel con mayor número de estudiantes de nivel medio superior. Además, la UAQ abrirá nuevos espacios en Cadereyta y Tequisquiapan, respondiendo a la creciente necesidad de ingreso en el nivel bachillerato.
Enfatizó que la expansión de la matrícula debe realizarse con responsabilidad y en función del presupuesto disponible, garantizando que los estudiantes desarrollen las competencias necesarias. “No se trata solo de abrir más grupos, sino de asegurar que la formación sea de calidad”.









