Ciudad de México; a 4 de Agosto de 2020.- La crisis económica que sigue provocando la pandemia del Covid-19 tuvo su inicio en México a finales de marzo de 2020 cuando el gobierno mexicano tenía en sus registros mil 94 casos confirmados de Covid-19 y 28 defunciones, fue en ese momento que medidas sanitarias en todo el país fueron activadas teniendo repercusión directa en la economía de los mexicanos.
Fue así que, 1 a 1 los gobernadores del país anunciaron medidas para frenar la epidemia. Restaurantes, bares, gimnasios, estéticas, constructoras y tiendas departamentales, entre otras, se vieron obligados a bajar la cortina.
Debido a esto en tan solo 4 meses, de finales de febrero a junio de este año, este aislamiento dejó a más de un millón de mexicanos sin trabajo. El impacto vino en un sector de la clase trabajadora que ya estaba rezagado: 84% de estas bajas fueron empleados que no ganaban más de dos salarios mínimos.
Asimismo esto represento que desaparecieron 942 mil 161 plazas por las que se pagaban entre 3 mil 46 y 5 mil 641 pesos mensuales, según cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
“La estrategia no fue proteger el empleo, sino otorgar recursos a quien perdió el trabajo o está en situación de pobreza (…) fue la continuidad de los programas de rezago social que ya traen. Se apostó todo a la política de asistencialismo social más que a la reactivación productiva”, aseguró José Luis de la Cruz, director General del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).
Por otra parte han señalado que este oncremento en el desempleo de los estratos más bajos no sólo repercute en la economía, también puede generar problemas sociales.









