Morelia, Michoacán; 30 de abril del 2022.-. Este día hemos disfrutado una corrida de muchísimos matices, extraordinaria, una de las mejores de que yo tenga memoria en el Palacio del Arte, Sagrario de los Consagrados, con tres toreros distintos y distantes, entregados y triunfantes que tuvieron para resolver un encierro singular, de bueno a más, procedente de la dehesa de San Francisco de Asís, esa casa ganadería que pasta en San Diego de la Unión, Guanajuato.
Corrida excepcional, memorable, con un Jerónimo en calidad de magister en toda la extensión de la palaba; la mejor versión de Pepe López, ese torero artista y, ahora, más reposado que un buen vino añejo, de la mejor cosecha; y un Mirafuentes de Anda que tuvo que resolver ante toros que le exigieron las cartas credenciales y, el nuevo doctor en torero no desmereció en lo absoluto, antes bien dejó en claro que está para ascender en el escalafón y lustrar su nombre de alternativado.
Los tres salieron a hombros, mejor dicho, los cuatro, porque también el ganadero descendiente de don Juan Hernández González, el fundador de la casa ganadera San Francisco de Asís, también fue alzado en andas en justo reconocimiento por el encierro de tan variada acometida y buena casta que mandó. Jerónimo y Pepe López cortaron 3 orejas cada uno, y Mirafuentes de Anda 1 del de su alternativa y 1 del cierra plaza. Del ganado: muy buenos el segundo, cuarto y quinto; bueno el primero (aunque se fue a menos) y el tercero; y con genio el cierra plaza.
JJ Taurinos, así, ha establecido ya un manierismo de muy alto voltaje que exige, que se agradece, que merece la confianza y el acompañamiento de la gente, porque es una joven empresa que se ha mostrado seria, honorable y que tiene como esencia el ofertar a conciencia en favor de la fiesta y el espectáculo, que es decir en hacer con lo mejor a su alcance. Lamentablemente la afición no se retrató masivamente en los tendidos, más el público que asistió gozó a raudales y se manifestó con silencios honrosos y ovaciones consagratorias.
JERÓNIMO
No te vayas, arrepiéntete, Jerónimo, fue el gritó que resonaba en la plaza, en claro reconocimiento y homenaje a un torero que ante sus dos toros dejó ver una grandeza a lo mexicano, a lo maestro, a lo artista inconmensurable que está en su gira de despedida, después de 23 años de su doctorado. Ante el segundo (cedió, como es costumbre, el primer turno a su ahijado) realizó un toreo aseado, sedoso, lento y hondo, mató de estocada y cortó una oreja que debieron ser dos; con el segundo de su lote, cuarto en el orden, estuvo magistral y bordó un toreo artístico, brilló intensamente con verónicas, medias, mandiles y tafalleras; se vio inconmensurable con derechazos en redondo y naturales luminosos, molinetes y, sobre todo, roblesinas (pase que inventó julio Robles; Curro Rivera lo popularizó como circurret; y Jesulín como pase de la tortilla) de finísimo aliento, mató de estocas y cortó dos orejas.
PEPE LÓPEZ
El torero moreliano no solamente regresó por sus fueros, sino que ahora se mostró más hecho, más maduro, más reposado, más artista y hasta mandón. Como fue el tercero en el orden, sus alternantes ya le llevaban ventaja y salió comerse al mundo. El tercero de la noche, primero de su lote, fue un toro complicado, a contra estilo, al que tuvo que someter y construir, y el diestro michoacano lo hizo con garbo, con categoría y ese arte tan suyo, tan de ese sabor que hace vibrar de pies a cabeza, estocada en buen sitio y una oreja en premio. Con su segundo, quinto de la tarde, realizó un toreo variado, de valor reposado y arte quintaesenciado, por eso conectó plenamente con el respetable, mató de estoconazo y desorejó al de San Francisco de Asís.
MIRAFUENTE DE ANDA.
El defeño recibió los trastos de matador de toros de manos del maestro Jerónimo, atestiguó Pepe López. Lució con el capote y con muleta ante un toro muy bueno en un principio, pero que cambió de lidia y Mirafuentes tuvo que entenderlo, llevarlo con pinzas y darle sus reposos para realizar una faena de mucho mérito y mató de estocada desprendida. una oreja. el segundo de su lote, sexto en el orden, fue un galimatías con mucho genio, al que tuvo que someter y lo hizo con cabeza y valor, allí dejó ver que está para cualquier compromiso, porque se vio tan maduro, tan dueño de sí y del toro, que dio la impresión de ser un doctor en torero de muchos años, pero no, era su primer toro ya con la estafeta máxima del toreo. Una oreja y la aclamación de la gente. Así sea.









