Morelia, Michoacán. 29 de marzo del 2022.- Ángel es su nombre, Barajas su apellido. Es el niño moreliano más pequeño de hoy día con un sueño torero monumental muy bien cimentado. Su afición es tan grande que se prepara apasionada y disciplinadamente bajo el magisterio taurino de Octavio Castro “El Santanero”, quien le exige como al que más. Y él le responde siempre con un “sí, maestro”.
Su nombre artístico es Angelito y vaya que le queda como anillo al dedo, porque se trata de un chamaco con ángel, afabilidad y carisma, cualidades que le hacen ganar aprecios y estimaciones a diestra y siniestra. Su humildad es otro de sus grandes atributos; y qué decir de esa su manera de dirigirse con respeto sumo a todas las personas.
En Angelito permea un sueño grande, el de hacer carrera en los ámbitos de la fiesta más bella de todas las fiestas, que es la fiesta brava. Y para eso se entrena, para ello se prepara, con esa idea se esfuerza y con idéntica intención se sacrifica. Y todo lo hace con gusto, alegría y clara satisfacción, lo que le augura éxito y más éxito.
Cada que pasa con sus alforjas frente a la Biblioteca Pública Municipal “Morelia 450 Aniversario” escucho de él un saludo cantarino, amigable e invariablemente respetuoso. Vuelvo la vista hacia él y lo veo siempre acompañado por su padre y su abuelo paterno. Inmediatamente pienso, “allí va un niño responsable, coherente y muy formal, un niño con ese angelote que les es propio.
Y poco después lo descubro entregado a sus esfuerzos con capote, después con muleta y luego ensayando la suerte suprema. No pierde detalle de lo que le señala el maestro Santanero e inmediatamente repite el lance, el quite, el remate o la salida gallarda como si estuviera en el centro de la plaza de toros más importante del mundo y ante un gran público.
Ya domina una gran variedad de lances, a saber: verónica, media verónica, revolera, chicuelina, gaonera, tafallera, saltillera y el quite de oro. Los pases de muleta que ya ejecuta son derechazo, natural, molinete, trincherazo, trincherilla, manoletina de rodillas, manoletina de pie, tafallera, calecerina, arrucina y desdén.
En suma, Angelito es un sueño torero monumental que más pronto que tarde habremos de ver en el Cortijo La maestranza, el Palacio del Arte y la Monumental de Morelia, realizando todo eso que ya forma parte de su repertorio de capa y muleta. Olé, olé y olé. Así sea.









