Morelia, Mich., a 2 de marzo del 2020 . - Después de su primer gran torneo al frente de Monarcas Morelia el entrenador Pablo Guede no es el mismo. Durante el Apertura 2019 se ganó el reconocimiento de todos por su ecuanimidad en la dirección técnica y su propuesta agresiva en todos los sectores de la cancha; mas en el Apertura 2020 parece ser otro, uno que perdió la cordura, la brújula y las ganas de hacer bien su trabajo con Monarcas Morelia. Un ejemplo claro es ese desgastar injustificadamente a Luis Mendoza, al que manda a realizar recorridos diagonales de esquina a esquina.
Ya no hay equilibrio de fuerzas en su equipo, ahora presenta notorios desajustes en todas sus líneas, producto de sus improvisaciones, imposición de sus amigos en las alineaciones, aunque éstos ya no sean ni la sombra de lo que fueron como jugadores, mandatos inadecuados para jugadores que dominan una función y les manda otra, necedad en cuanto a que sus dirigidos no deben realizar nada que él no ha ordenado. En fin, ha hecho de Monarcas un equipo esquemático, atolondrado y cabalmente predecible.
El Quick Mendoza alcanzó un alto grado de brillantes en su posición de volante ofensivo por derecha, sus acometidas por la banda le redituaron muy buenos dividendos y la lógica hacía pensar que lo iba a mantener con esa encomienda de horadar constantemente a la defensa rival por ese carril, pero no, qué va, lo manda a que constantemente salga de atrás de la media cancha en una diagonal que cruza todo el campo del rival para que apoye a Martín Rodríguez por el sector izquierdo y, luego, a que regrese a velocidad. El resultado es obvio.
El Quick Mendoza termina fundido y sin haber pesado en el partido ni la mitad de lo que pesaría si desempeñara su función como volante ofensivo diestro. Con ese ir y venir de derecha a izquierda constantemente, y viceversa, Monarcas deja sola una enorme avenida que sus rivales cada vez acometen y aprovechan mejor en contragolpes. Mas Guede no quiere darse por enterado.
Otra necedad perniciosa del entrenador argentino de Monarcas es el que su portero y su defensa deben de deben salir con toques cortos sin que importe si hay muchos rivales encima. Eso, además de evitar las rápidas transiciones de su equipo, pone en riego constante a su portería. Mas Guede parece no estar dispuesto a modificar, con lo que además está provocando inconformidad en los que dirige.
El Quick Mendoza ha dejado de ser brillante, no porque haya bajado su nivel de juego, sino porque su entrenador parece interesado en que no sea tan efectivo al ataque como lo fue el torneo anterior. Por eso, y porque mantiene a Gonzalo Jara en la central, siendo que no se ha justificado con buen futbol, amén de que desperdicia al Mono Osuna al mandarlo como delantero, las suspicacias de que quiere ser despedido para irse al San Lorenzo cobran cada día más fuerza. Nada comprobable al respecto, pero sus alineaciones y encomiendas contribuyen para que surjan y crezcan. Así sea.









