México, D.F., a 30 de abril de 2015.- La situación de la corrupción y el “coyotaje” en los centros de verificación vehicular de la Ciudad y Estado de México continúa pese a los anuncios y esfuerzos de la autoridad para erradicar las irregularidades en los verificentros.
Tan sólo en el 2014, en el Distrito Federal fueron clausurados 16 verificentros en ocho delegaciones, los cuales operaban con irregularidades.
La importancia de los verificentros radica en que son ellos los encargados de evaluar las emisiones de gases de los vehículos y otorgar los hologramas correspondientes de acuerdo a las emanaciones de contaminantes.
De esta forma, un vehículo con holograma “doble cero” o “cero” circulará por el Estado de México y Distrito Federal sin restricciones; un vehículo con holograma “uno” no circulará un día a la semana y dos sábados al mes; y un auto con holograma “dos” no circulará un día entre semana ni ningún sábado.
Antes estas restricciones, los trabajadores de los centros de verificación vehicular y los delincuentes han hallado una forma de hacer negocio, al ofrecer de manera ilegal dichos hologramas sin tener llevar el auto al taller, sacar la cita y perder horas en el verificentro para cumplir con la ley. Esto frecuentemente en colusión con diversas autoridades.
Los precios por las calcomanías ilícitas fluctúan entre los 600 y hasta los mil 600 pesos, siendo éstas ofrecidas incluso a través de las redes sociales.
Por su parte, los “coyotes”, frecuentemente coludidos con los trabajadores del propio centro de verificación o con autoridades locales, se instalan en las inmediaciones de los verificentros y ofrecen sus servicios a los conductores que se aproximan al lugar, llegando incluso a afectar los centros de verificación que nada tienen que ver con ellos.
De la misma forma, en algunos lugares son los propios trabajadores ofrecen las calcomanías sin necesidad de ninguna evolución a cambio de una determinada suma.
Esto, además de ser ilegal, afecta la salud de miles de habitantes del D.F. y el Estado de México, dos de las urbes más pobladas del país, cuyos niveles de contaminación por partículas emanadas de los escapes de los vehículos son muy altas y que fomentan padecimientos como el asma, pulmonía y bronquitis, siendo los automóviles de mayor antigüedad los que más contaminan y que, a cambio de una determinada cantidad, pueden acceder a hologramas de vehículos nuevos, menos contaminantes.









