Turicato, Mich., a 16 de febrero de 2026.— Durante años fue visto como un municipio serrano dedicado al cultivo ilícito, una pieza rural más en el mapa del narcotráfico tradicional. Hoy, Turicato empieza a mostrar un rostro distinto y más oscuro: el de una estructura criminal en expansión, silenciosa, móvil y vinculada ya no solo a la marihuana, sino a las drogas sintéticas.
El reciente aseguramiento de 75 kilos de metanfetamina, 40 litros de droga líquida y 80 litros de precursores químicos en la localidad de Rancho Viejo no es un hecho aislado. Se trata de la señal más clara hasta ahora de que el municipio dejó de ser únicamente zona de cultivo y paso, para convertirse en eslabón activo de la cadena sintética.
El operativo, encabezado por el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional, derivó en la apertura de una carpeta de investigación por parte de la Fiscalía General de la República, luego de que fuera localizado un vehículo robado cargado no solo con droga terminada, sino con insumos típicos de procesamiento.
Un rompecabezas que empieza a encajar
En menos de dos semanas, Turicato acumuló aseguramientos de más de dos toneladas de marihuana, cuatro plantíos destruidos, vehículos robados utilizados como transporte, y ahora, metanfetamina en estado sólido y líquido, junto con precursores químicos
El patrón es claro: no hay detenidos, pero sí infraestructura abandonada, lo que apunta a células criminales con alta capacidad de movilidad, conocimiento del terreno y redes de alerta temprana.
La presencia de metanfetamina líquida y precursores difícilmente responde a un simple traslado. Se trata, dicen, de materiales que suelen encontrarse cerca de puntos de preparación, acondicionamiento o reconversión, lejos de los grandes centros urbanos y protegidos por el aislamiento geográfico.
Del campo al laboratorio
El cambio no es menor. Mientras la marihuana requiere tierra y tiempo, las drogas sintéticas exigen logística, química y control territorial. Que estos materiales aparezcan en comunidades rurales de Turicato sugiere que la estructura criminal encontró condiciones ideales: caminos secundarios, baja densidad poblacional y comunidades históricamente utilizadas como zonas de resguardo.
El silencio de las localidades y la reiterada ausencia de detenidos refuerzan una hipótesis incómoda: la estructura no improvisa. Opera, se repliega y desaparece antes de ser alcanzada.
El mensaje detrás del aseguramiento
Para autoridades federales, el golpe no solo representa un decomiso millonario, sino una advertencia temprana. La mutación del narcotráfico en la región ya está en marcha y Turicato aparece ahora como territorio en disputa, donde la producción tradicional convive —o es desplazada— por esquemas más rentables y peligrosos.
Mientras las investigaciones continúan, el municipio queda bajo una nueva lupa. Lo que antes eran cerros verdes hoy esconden laboratorios invisibles, y lo que parecía un corredor secundario comienza a perfilarse como una pieza clave del engranaje criminal en Michoacán.








