Morelia, Michoacán, a 19 de octubre de 2026.— El viernes pasado, la circulación se interrumpió durante varios minutos en la carretera Apatzingán–El Morado, a la altura de El Manzo. Una camioneta y otros vehículos tuvieron que detenerse mientras elementos del Ejército realizaban labores para desactivar explosivos, según relataron habitantes que fueron testigos de los hechos. Indicaron que este tipo de situaciones es constante.
La espera se prolongó durante varios minutos. Para quienes estaban en el lugar, no se trataba solo de aguardar a que se reabriera el paso, también había incertidumbre ante la posibilidad de que hubiera otra mina en el camino, colocada por la delincuencia organizada.
Al fondo, contó un vecino de la región, se escucharon fuertes estruendos. El suelo se cimbró y una columna de humo se elevó mientras los militares trabajaban en la zona.
El hombre, quien prefirió no revelar su nombre, dijo que había transitado por ese tramo sin contratiempos un par de horas antes. Durante la espera, observó pequeños orificios en el asfalto que, según su relato, podrían utilizarse para ocultar explosivos atribuidos a grupos delictivos.
“Estamos en zona de guerra aquí”, expresó al describir lo que, aseguró, viven a diario quienes se desplazan por esos caminos por motivos de trabajo.
El vecino señaló que este tipo de situaciones afecta los traslados cotidianos de los habitantes de la región, incluidos los cortadores de limón que viajan entre comunidades para llegar a sus labores. En una ruta que deben recorrer a diario, dijo, la posibilidad de encontrar explosivos añade temor e incertidumbre al trayecto.
“Cada día utilizan explosivos más potentes y la población somos sus víctimas, mientras las autoridades solo observan”, comentó.









