Morelia, Mich., a 27 de enero de 2026.— La tragedia que estremeció a Michoacán ya no solo se explica por la brutalidad del crimen, sino por el conflicto que habría nacido dentro del propio núcleo familiar. Víctor Manuel Mújica, su esposa Anayeli Hernández y su hija Megan, de apenas 12 años, fueron calcinados vivos presuntamente tras una traición motivada por envidias y una disputa por dinero, de acuerdo con líneas de investigación reveladas por autoridades estatales.
La familia, reconocida en la comunidad por su labor como intérpretes de Lengua de Señas Mexicana, desapareció el pasado 14 de enero en Morelia. Tres días después, sus restos fueron localizados completamente calcinados en el municipio de Zinapécuaro, confirmándose posteriormente que las víctimas aún estaban con vida cuando el fuego acabó con ellas.
Durante la audiencia inicial del caso, la Fiscalía General del Estado expuso que tres personas participaron en el crimen, entre ellas un primo directo de Víctor, quien ya fue detenido. Las pruebas periciales establecen que la familia fue privada de la libertad en su propio domicilio, donde permanecieron cautivos durante varias horas antes de ser trasladados al sitio donde ocurrió la ejecución.
Los dictámenes forenses revelaron un dato estremecedor: la causa de muerte fue asfixia por sofocación derivada de la carbonización, confirmando que el fuego fue utilizado como método final de asesinato. La menor fue la primera en perder la vida, seguida de su padre y finalmente de su madre.
Aunque el proceso judicial continúa y aún se buscan a dos cómplices más, el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla señaló que el multihomicidio apunta a un conflicto interno, donde intereses económicos, resentimientos y disputas familiares habrían detonado uno de los crímenes más crueles registrados recientemente en el estado.
El caso ha provocado una ola de indignación social. Ciudadanos en general se han movilizado para exigir justicia y castigo ejemplar para todos los responsables de un asesinato que combina saña extrema y traición familiar.
Mientras el detenido espera que el próximo 30 de enero se defina su situación legal, Michoacán sigue enfrentando una pregunta incómoda: ¿cómo una disputa por dinero terminó en una familia quemada viva?








