Ciudad de México, a 27 de enero de 2026.- La locomotora del tren interoceánico que se descarriló el pasado 28 de diciembre circulaba a una velocidad superior a la permitida, reveló Ernestina Godoy Ramos, titular de la Fiscalía General de la República (FGR), al informar sobre los avances del peritaje del accidente que dejó un saldo de 13 personas fallecidas y más de cien lesionadas.
En un mensaje dirigido a medios de comunicación, la fiscal explicó que el tren operaba a 65 kilómetros por hora en un tramo donde el límite era de 50. Detalló que el análisis de la “caja negra”, junto con testimonios de pasajeros y revisiones técnicas a los sistemas de operación y frenado, confirmaron que la unidad se encontraba en condiciones óptimas de funcionamiento y descartaron fallas en la infraestructura ferroviaria, como balastras o terraplenes.
Godoy Ramos informó que el Ministerio Público Federal procederá penalmente por los delitos de homicidio culposo y lesiones culposas, mientras continúan las investigaciones para deslindar responsabilidades.
De acuerdo con los peritajes, durante gran parte del trayecto el tren se desplazó a exceso de velocidad. En los tramos rectos alcanzó hasta 150 kilómetros por hora, pese a que el máximo autorizado era de 70, mientras que en las curvas circuló 15 kilómetros por encima del límite, llegando a velocidades de hasta 65 kilómetros por hora.
Los estudios periciales abarcaron un tramo de cinco kilómetros previo al sitio del accidente, registrado en el kilómetro 230 de la ruta Salina Cruz–Coatzacoalcos, cerca de la comunidad de Nizanda, Oaxaca, lo que también impactó la operación del Corredor Interoceánico.
Sobre la infraestructura, la fiscal subrayó que “de la verificación inicial de la infraestructura de vía que se hizo posterior al siniestro, no se encontraron daños en los componentes de la superestructura y subestructura ferroviaria, es decir, rieles, fijaciones, durmientes, balasto, sub balasto y terraplenes, distintos a aquellos directamente atribuibles al siniestro”.
Asimismo, precisó que el tren de pasajeros —integrado por dos locomotoras y cuatro coches, con un peso aproximado de 400 toneladas— fue inspeccionado tras el accidente. Al respecto señaló que “el tren de pasajeros que con las dos máquinas y un conjunto de cuatro coches tienen un peso aproximado de 400 toneladas, fue verificado posterior al siniestro, lo que incluyó inspecciones de las ruedas, cejas, superficies de rodadura, es decir, pisadas, además de zapatas, así como los elementos de acople, que son el mecanismo de conexión automática de seguridad. Derivado de ello, no se encontraron elementos con fallas que pudieran poner en riesgo la operación del tren, según la normatividad correspondiente”.
Finalmente, Godoy Ramos concluyó que “eso significa que el funcionamiento del tren era adecuado, lo que abarca sus componentes, la operación de la máquina y su estado físico”.








