Chilpancingo, Gro., a 3 de febrero de 2026.— En un golpe directo a la infraestructura del narcotráfico, la Fiscalía General de la República (FGR) llevó a cabo la incineración de más de 10 toneladas de precursores químicos y sustancias altamente peligrosas, aseguradas durante cateos realizados en distintos puntos del estado de Guerrero, incluyendo un presunto laboratorio clandestino.
El operativo, resultado de una coordinación entre el Gabinete de Seguridad del Gobierno de México, la Secretaría de la Defensa Nacional y la Policía Federal Ministerial de la Agencia de Investigación Criminal, permitió sacar de circulación una cantidad masiva de compuestos utilizados para la fabricación de drogas sintéticas, principalmente metanfetamina.
De acuerdo con las autoridades federales, entre las sustancias destruidas se encontraban más de cuatro toneladas de químicos sólidos, como acetato de plomo, ácido fenilacético, hidróxido de sodio y peróxido de dicumilo, todos considerados de alto riesgo tanto para la salud pública como para el medio ambiente. A ello se suman más de cinco mil 700 litros de solventes y reactivos líquidos, muchos de ellos ya mezclados con metanfetamina, lo que evidencia un avanzado proceso de producción ilícita.
El golpe se intensificó con la destrucción de más de mil 100 litros de metanfetamina líquida y varios kilos de la droga en su forma sólida, una cantidad suficiente para producir miles de dosis destinadas al mercado ilegal.
La inhabilitación del arsenal químico se realizó en una empresa especializada y autorizada en el Estado de México, bajo estrictos protocolos de seguridad y supervisión. En el proceso participaron peritos en química y fotografía forense, así como personal del Órgano Interno de Control, con el fin de garantizar la legalidad, trazabilidad y certeza del peso y tipo de sustancias eliminadas.
Autoridades federales destacaron que este tipo de acciones no solo debilitan la capacidad operativa de los grupos criminales, sino que también evitan riesgos mayores, como explosiones, contaminación ambiental y daños irreversibles a comunidades cercanas donde suelen operar estos laboratorios clandestinos.
Con esta incineración, la FGR asesta uno de los golpes más contundentes del año contra la cadena de producción de drogas sintéticas en el país, dejando en claro que la lucha ya no solo es contra los traficantes, sino contra la maquinaria química que alimenta al crimen organizado.








