Lázaro Cárdenas, Mich., a 6 de marzo de 2026.- El fantasma del secuestro virtual volvió a golpear a una familia michoacana. Una madre vivió momentos de angustia tras recibir una llamada en la que delincuentes le aseguraban que su hija había sido secuestrada cuando se dirigía a la escuela. Presa del pánico y las amenazas, la mujer terminó depositando 25 mil pesos antes de que las autoridades lograran descubrir que todo se trataba de un engaño.
El caso terminó con un desenlace menos trágico de lo que parecía: la menor fue localizada sana y salva por la Policía Municipal. Sin embargo, el episodio vuelve a evidenciar cómo este delito continúa creciendo en distintas regiones de Michoacán y cómo el miedo puede llevar a las víctimas a entregar grandes cantidades de dinero en cuestión de minutos.
La llamada que desató el pánico
Todo comenzó cuando una mujer solicitó el apoyo de las autoridades tras notar que su hija menor de edad no había llegado a la escuela, pese a haber salido de casa con normalidad. La preocupación aumentó cuando, poco tiempo después, recibió una llamada telefónica que cambiaría todo.
Al otro lado de la línea, una voz desconocida le aseguró que la menor había sido secuestrada. El supuesto criminal le exigió dinero a cambio de liberarla y lanzó amenazas que incrementaron la presión sobre la madre. Desesperada por la seguridad de su hija, la mujer realizó un depósito por 25 mil pesos, creyendo que así evitaría que le hicieran daño.
Tras reportar lo ocurrido, los policías le indicaron no realizar más depósitos mientras iniciaban un operativo para localizar a la menor y verificar lo ocurrido.
El rastreo del C5i
Mientras se desplegaba la búsqueda, las autoridades recurrieron al sistema de videovigilancia del C5ipara revisar cámaras y reconstruir los movimientos de la adolescente desde que salió de su domicilio.
Las grabaciones revelaron un dato clave para la investigación: la menor había abordado un taxi en su trayecto. Con esa información se activó un operativo para ubicar el vehículo.
Minutos después, los agentes lograron localizar el taxi. Dentro de la unidad se encontraba la joven, quien afortunadamente estaba ilesa. Fue trasladada a las instalaciones de Seguridad Pública Municipal, donde quedó bajo resguardo hasta que finalmente fue entregada a sus familiares.
La escena confirmó lo que las autoridades ya sospechaban: no había secuestro real, sino un caso de secuestro virtual, una modalidad de extorsión telefónica que cada vez aparece con mayor frecuencia.
Un delito que crece en Michoacán
Este episodio forma parte de una tendencia preocupante en el estado. De acuerdo con datos de la Fiscalía General del Estado, el secuestro virtual ha registrado un incremento en los últimos años. Durante 2025 se atendieron más de 200 casos, mientras que en 2024 se habían contabilizado alrededor de 156, lo que refleja un crecimiento importante en este tipo de engaños.
Las autoridades también han informado que, gracias a la intervención policial y la denuncia oportuna de familiares, se ha logrado evitar el pago de más de 29 millones de pesos que delincuentes exigían como supuestos rescates. Sin embargo, especialistas advierten que la cifra real podría ser mucho mayor, ya que muchas víctimas optan por no denunciar debido al miedo o la vergüenza de haber sido engañadas.
Municipios como Morelia, Uruapan, Zamora, La Piedad, Zitácuaro, Apatzingán y Lázaro Cárdenasconcentran gran parte de los reportes relacionados con esta modalidad de extorsión.
El guion del engaño
Detrás de estos casos suele repetirse un mismo patrón. Los delincuentes realizan llamadas telefónicas en las que aseguran pertenecer a un grupo criminal y afirman tener secuestrado a un familiar de la víctima. A partir de ese momento ejercen presión psicológica intensa para impedir que la persona verifique la información o contacte a sus seres queridos.
En cuestión de minutos, las amenazas escalan y se exige que el dinero sea depositado de inmediato en cuentas bancarias o a través de transferencias. En algunos casos, los criminales incluso logran convencer a la persona supuestamente secuestrada de aislarse, subir a un taxi o permanecer incomunicada, lo que refuerza la mentira mientras presionan a la familia.
El miedo como arma
Autoridades de seguridad han advertido que el secuestro virtual se ha convertido en un delito atractivo para los criminales porque no requiere privar físicamente de la libertad a nadie, lo que reduce riesgos y facilita que se realice desde cualquier lugar, incluso desde otros estados o centros penitenciarios.
En cuestión de minutos, una llamada puede provocar que una familia entregue decenas o incluso cientos de miles de pesos por temor a que un ser querido sea lastimado.
En este caso, la intervención de la Policía Municipal y el monitoreo del C5i permitieron localizar a la menor antes de que la situación escalara a una tragedia mayor. Sin embargo, para la madre el impacto ya estaba hecho: 25 mil pesos desaparecieron en minutos, producto de una mentira cuidadosamente construida al teléfono.








