Morelia, Michoacán, 22 de enero del 2026.- Durante años, el nombre de César Alejandro S, alias “El Bótox”, circuló entre productores, comerciantes y autoridades de Michoacán como sinónimo de extorsión, control territorial y violencia sistemática.
Identificado como presunto líder de Los Blancos de Troya, grupo ligado a Los Viagras, su poder no se sostuvo únicamente en las armas, sino en una red familiar que terminó integrada al engranaje criminal que operó en la región de Tierra Caliente.
Fuentes de seguridad federales y estatales señalan que El Bótox dirigía esquemas de cobro de derecho de piso contra productores agrícolas, principalmente limoneros y citricultores del Valle de Apatzingán.
Las cuotas, impuestas bajo amenazas y ataques armados, provocaron cierres de empacadoras, desplazamientos forzados y un clima de miedo permanente.
Su nombre quedó marcado tras el asesinato de Bernardo Bravo Manríquez, líder de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán, crimen por el cual es señalado como probable autor intelectual.
A diferencia de otros líderes criminales, la influencia de Sepúlveda Arellano se extendió a su círculo más cercano. La familia se convirtió, según las investigaciones, en un brazo operativo y de respaldo del grupo delictivo.
En octubre de 2023, fuerzas federales detuvieron a su hijo, César Alejandro Sepúlveda Valencia, cuando portaba un arma de uso exclusivo del Ejército, confirmando que el legado criminal comenzaba a trasladarse a la siguiente generación.
Dos años después, en febrero de 2025, fue arrestada Joana Lizbeth Sepúlveda Valencia, otra de sus hijas, junto con Gerardo Valencia Barajas, alias “El Señor de la Silla”, señalado como jefe operativo de Los Blancos de Troya y presunta pareja de Joana, consolidando la hipótesis de que el mando del grupo se encontraba entrelazado con vínculos familiares.
La estructura se debilitó aún más cuando, en octubre de 2025, fue capturada Esmeralda “N”, pareja sentimental de El Bótox, durante un operativo en Cenobio Moreno, una de las zonas clave para las operaciones del grupo.
Para entonces, las autoridades ya documentaban múltiples órdenes de aprehensión contra Sepúlveda Arellano por homicidio, extorsión y secuestro.
El cerco se cerró finalmente la mañana del 22 de enero, cuando el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, confirmó la detención de César Alejandro Sepúlveda Arellano, considerado uno de los principales generadores de violencia en Michoacán.
Para las autoridades, su captura representa el colapso de una estructura criminal familiarizada, construida durante años bajo la lógica del terror y la extorsión. Sin embargo, también advierten que el desafío ahora será desmantelar por completo la red que permitió a El Bótox y a su entorno dominar comunidades enteras y someter a sectores productivos clave del estado.








