Uruapan, Mich., a 11 de enero de 2026.— El asesinato de Carlos Manzo Rodríguez, exalcalde de Uruapan, no fue un golpe al azar ni un ataque fortuito en medio de una celebración popular. Fue, según las autoridades federales, una ejecución fríamente planeada desde dentro, alimentada por traiciones, mensajes en tiempo real y una red criminal que seguía cada uno de sus pasos.
Este fin de semana, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, confirmó la detención de dos presuntos implicados más en el crimen que sacudió a Michoacán el pasado 1 de noviembre, durante el tradicional Festival de las Velas.
Los detenidos son Samuel “N” y Josué Elogio “N”, alias “Viejito”, ambos con órdenes de aprehensión por homicidio calificado y lesiones dolosas, capturados tras operativos federales realizados los días 8 y 9 de enero en Uruapan.
El informante que vendió la agenda del alcalde
De acuerdo con las investigaciones, Samuel “N” fue pieza clave en la ejecución. No solo conocía los movimientos del alcalde: los reportaba minuto a minuto.
Las autoridades revelaron que este sujeto informó a “Viejito” del itinerario exacto de Carlos Manzo, desde los horarios hasta el momento preciso en que abandonaría la Casa de Cultura para dirigirse a la explanada municipal. Para confirmar su ubicación, envió incluso una fotografía, prueba irrefutable de que el alcalde ya estaba en el sitio donde sería asesinado.
Esa imagen —según la SSPC— llegó también a José Armando “N”, alias “El Licenciado”, identificado como el coordinador del atentado, cerrando así la pinza mortal.
A 600 metros del crimen
El día del asesinato, Samuel “N” se encontraba a apenas 600 metros del lugar del ataque, lo que lo coloca dentro del perímetro inmediato de la ejecución. No era un desconocido para la ley: arrastraba antecedentes penales por lesiones dolosas (2007) y robo a negocio (2022).
Por su parte, Josué Elogio “N”, “Viejito”, se desempeñaba como taxista, un oficio que, según fuentes de seguridad, le habría permitido moverse sin levantar sospechas, conocer rutas y coordinar desplazamientos clave.
Durante los operativos posteriores, fuerzas federales catearon tres inmuebles vinculados a los detenidos, donde aseguraron droga y ocho equipos de comunicación, evidenciando que el crimen fue ejecutado con logística, vigilancia y comunicación constante.
Con estas detenciones, el caso Carlos Manzo deja al descubierto una verdad inquietante: el exalcalde fue entregado. Alguien con acceso a su agenda, a sus tiempos y a sus movimientos lo puso en la mira de sus asesinos.








