Celaya, Guanajuato, a 20 de abril 2026.- Lo que habitualmente representa auxilio y urgencia, esta vez se convirtió en un gesto de despedida. La noche del domingo, socorristas de la Cruz Roja Mexicana delegación Celaya protagonizaron una caravana para honrar la memoria de su presidente, Saúl Banda González, fallecido el sábado, tras una vida entregada al servicio.
Las unidades comenzaron a concentrarse minutos antes de las 22:30 horas en la base de la institución. En orden, encendieron torretas y avanzaron hacia una funeraria en la colonia Alameda, en un recorrido cargado de simbolismo y respeto. No hubo prisa, solo el peso del momento compartido entre quienes lo conocieron de cerca.
Al arribar, los vehículos formaron un perímetro iluminado mientras los socorristas descendían para integrarse a una guardia de honor. La llegada de la carroza fue recibida con luces encendidas y sonido de tirretas, marcando un contraste entre la labor cotidiana de salvar vidas y el dolor de despedir a uno de los suyos.
Durante el homenaje, el voluntario Francisco Mora dirigió un mensaje en el que evocó la personalidad y el legado de Banda González, resaltando su cercanía con el equipo y su vocación genuina.
“Saúl fue mucho más que un presidente. Fue un compañero que siempre estuvo presente, con una actitud sencilla y una manera muy humana de liderar”, expresó.
También destacó la huella que deja en la institución. “Nos enseñó con hechos lo que significa servir. Hoy nos toca seguir ese camino y honrarlo en cada servicio que brindemos”, añadió.
Como parte del acto, se realizó la colocación del emblema de la Cruz Roja sobre el féretro, con autorización de la familia, en reconocimiento a los 48 años de trayectoria que Banda González dedicó a la institución.
Ingresó en 1978 como voluntario, desempeñándose en distintas áreas operativas y formativas. A lo largo de los años participó en la capacitación de personal, la coordinación de servicios y el fortalecimiento de la delegación. En 2025 asumió la presidencia del Consejo Directivo, consolidando una carrera marcada por la constancia y el compromiso.
El homenaje concluyó con un pase de lista simbólico que resonó entre los presentes. Al escuchar su nombre, la respuesta fue unánime: “¡Presente!”, reafirmando que su legado permanecerá vigente en cada integrante de la corporación.
De esta manera, entre luces intermitentes y un profundo sentido de pertenencia, la Cruz Roja Celaya despidió a un hombre cuya vida estuvo dedicada a ayudar a los demás, dejando una huella difícil de borrar.









