Aureoles y Cienfuegos cantaron fin de las autodefensas en 2016; hoy resurgen en todo Michoacán y hasta controladas por el crimen organizado

Aureoles y Cienfuegos cantaron fin de las autodefensas en 2016; hoy resurgen en todo Michoacán y hasta controladas por el crimen organizado
Publicado 24 de Febrero de 2021 17:10:00 Autor Redacción / Noventa Grados

Morelia, Mich., a 24 de febrero del 2021.- Ya sea en defensa de sus comunidades ante la amenaza del crimen organizado, o integrantes de redes criminales que, disfrazados, operan en amplias regiones en abierta guerra con otros grupos delictivos, en Michoacán han resurgido las autodefensas, movimiento que el gobernador Silvano Aureoles Conejo, respaldado por el general Salvador Cienfuegos, dio por extinto en 2016 y que bajo esa premisa su existencia fue tolerada por el gobierno estatal, estando hoy más vivas que nunca, a 8 años de su surgimiento.

Un 24 de febrero, en el año 2013, hicieron su primera aparición pública los grupos de autodefensa, en la comunidad Felipe Carrillo Puerto “La Ruana”, municipio de Buenavista, a los que luego se sumó la población de Tepalcatepec.

Estos municipios, como la Tierra Caliente michoacana, cuentan con una importante industria agropecuaria que genera mucha riqueza, por lo que la población fue víctima por años del acoso del crimen organizado en alianza con autoridades corruptas de los tres niveles de gobierno.

En abierta confrontación con el crimen organizado y en rechazo de las autoridades corrompidas, la población se alzó en armas y logró desterrar a los cárteles locales, pero el determinado avance de las autodefensas, que cubrió hasta 52% de la superficie del estado, provocó la intervención del gobierno federal para desmantelarlas, por lo que se empoderó a los cárteles locales como contrapeso.

El movimiento fue desvirtuado y nacieron otros grupos delictivos que operaban (y hasta la fecha lo siguen haciendo) con la playera de “autodefensas o “policía comunitaria”, consolidando sus redes delictivas en esas regiones. Así lo indica un informe de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos presentado en noviembre de 2015, en el que el organismo pedía a los tres niveles de Gobierno investigar los vínculos de la delincuencia organizada con las autodefensas, y su financiamiento y armamento.

“Cientos de testimonios recabados (por los visitadores) dieron cuenta de que algunos de esos grupos permitían el ingreso de miembros de la delincuencia organizada, tomaron la bandera de la causa de la autodefensa para avanzar territorialmente en aras de conseguir sus beneficios ilícitos” indica el resumen ejecutivo del informe.

El gobierno de Enrique Peña Nieto dio por terminadas las autodefensas en el año 2014; el perredista Silvano Aureoles Conejo asumió la gubernatura de Michoacán en 2015, y en febrero de 2016, a días de cumplirse el tercer aniversario de su surgimiento, el mandatario estatal dio por terminado ese periodo.

“A partir de ahora no habrá más civiles armados haciendo la tarea que le compete al gobierno y quien quiera hacerlo deberá ser en el marco de la ley y las instituciones”, dijo Aureoles Conejo a la prensa, acompañado por el entonces secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda, recientemente detenido en Estados Unidos por investigaciones sobre narcotráfico, caso que fue turnado a México, donde se le exoneró.

“En Michoacán vamos a cumplir la ley y hacerla cumplir, y cero tolerancia a la corrupción y a la impunidad, todo en el marco de la ley, atendiendo y cuidando a nuestras instituciones”, sentenció el mandatario.

Pero la realidad se impone a los discursos, y por la omisión de las autoridades en investigar a fondo a las autodefensas y detener totalmente la movilización de civiles armados en la entidad, estos grupos siguieron operando, algunos acusados directamente por la población y el propio gobernador Silvano Aureoles Conejo de proteger a los cárteles michoacanos de la droga, pero sin consecuencias visibles por parte de la autoridad.

Y es que en reiteradas ocasiones el gobernador ha asegurado que en Michoacán no operan grupos de autodefensas, sino que están vinculados con el crimen organizado, pero en todo su gobierno no ha hecho algo contra ellos.

Los grupos de policías comunitarias o autodefensas señaladas de vínculos con el crimen, se hallan en municipios de la Costa - Sierra como Aquila, Coahuayana y Coalcomán, liderados por Germán Ramírez Sánchez “El Toro”, Héctor Zepeda Navarrete, alias “El Teto” y Ángel Custodio Cuevas Arredondo, “El Marino”, quienes además de robos, saqueos, asesinatos y desapariciones, se encargan del desembarque de droga y su trasiego.

En el Valle de Zamora, la Tierra Caliente y el Valle de Apatzingán, operan autodefensas vinculadas con los cárteles de Tepalcatepec, Los Viagras, Caballeros Templarios y Blancos de Troya.

La tolerancia de Silvano Aureoles a la operación del crimen organizado en la entidad, a pesar de todos sus discursos como el de febrero de 2016, derivó también en el resurgimiento de auténticas autodefensas, en municipios como Ario y Salvador Escalante, ricos productores de Aguacate bajo el acecho de Los Caballeros Templarios.

Sin embargo, el levantamiento armado de civiles más representativo es el de Zitácuaro, bastión del grupo que actualmente controla la entidad y que lidera Silvano Aureoles Conejo.

Este hizo alcalde dos veces, luego secretario de Gobierno de Michoacán y ahora candidato a gobernador, al empresario Carlos Herrera Tello, a quien antes beneficio, igual que el PRD nacional, con contratos millonarios.

Es en ese municipio donde la presencia de La Familia Michoacana en alianza con criminales locales y en contubernio con autoridades locales, causaron el hartazgo de la población y el reciente levantamiento en armas de las comunidades indígenas, teniendo como resultado muertes para ambos lados y la exigencia de las comunidades originarias de autonomía ante el abandono y corrupción del gobierno.

Es en Zitácuaro donde se han puesto en práctica las mejores y peores técnicas del perredismo y de Silvano Aureoles, donde son encubiertos funcionarios, solapado delitos, tolerado el crimen organizado y donde resurge la legítima autodefensa de las comunidades ante la amenaza del crimen y la corrupción de las autoridades.
 

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