Pátzcuaro, Mich., a 27 de febrero de 2026.- La realidad volvió a exhibir la fragilidad de la seguridad carretera en Michoacán. Una Toyota Hilux equipada, recién trasladada a bordo de un tractocamión tipo nodriza, fue robada por sujetos armados sobre la Autopista Cuitzeo–Pátzcuaro, a la altura de la caseta de Chapultepec, en el municipio de Pátzcuaro.
El atraco no ocurrió en una brecha solitaria ni en un tramo olvidado: fue en un punto de peaje, bajo la mirada de cámaras, plumas y tránsito constante. Aun así, los delincuentes lograron despojar del vehículo a la empresa transportista y desaparecer sin que hasta ahora se reporten detenciones.
La camioneta —una Toyota Hilux equipada— no es cualquier unidad. Se trata de uno de los modelos más codiciados en el mercado nacional por su potencia, versatilidad y alto valor comercial. En el mercado formal, una versión equipada puede superar con facilidad el millón de pesos. En el mercado negro, es oro rodante.
De acuerdo con el comunicado oficial de la Fiscalía General de la República, el apoderado legal de la empresa afectada denunció el robo ante el Ministerio Público Federal. El vehículo era trasladado en un tractocamión tipo nodriza con placas del Servicio Público Federal cuando fue interceptado por hombres armados.
El boletín es escueto. No precisa número de agresores, ni duración del asalto, ni si hubo disparos. Tampoco detalla si el operador fue privado de la libertad o sólo intimidado. Lo único claro es que la carpeta de investigación fue iniciada… y que la integración “continúa”. Mientras tanto, la Hilux ya no está.
Una autopista bajo asedio
El tramo Cuitzeo–Pátzcuaro conecta rutas logísticas clave hacia el Bajío y el occidente del país. El robo de unidades en nodrizas no es casual: implica información previa, seguimiento y capacidad para movilizar rápidamente el botín.
Que el golpe se haya ejecutado a la altura de una caseta de cobro abre preguntas incómodas sobre la vigilancia en las vías de Michoacán y México.
El comunicado oficial repite la fórmula institucional: carpeta abierta, indagatoria en curso, datos de prueba en integración. Pero para el ciudadano común el mensaje es otro: incluso en una autopista federal, incluso en una caseta de cobro, incluso con placas de servicio público… nadie está a salvo del asalto armado.
La camioneta desapareció en cuestión de minutos. La investigación, en cambio, apenas comienza. Y en la autopista, el tránsito debe seguir fluyendo como si nada hubiera pasado.








