Una pierna menos y cuatro meses de reclamos: Víctima de explosión de mina en Michoacán pide a Sheinbaum ayuda y exhibe a Fanny Arreola por las “muletas de juguete” que le dio

Una pierna menos y cuatro meses de reclamos: Víctima de explosión de mina en Michoacán pide a Sheinbaum ayuda y exhibe a Fanny Arreola por las “muletas de juguete” que le dio
Autor: Redacción / Noventa Grados | Fecha: 26 de Octubre de 2026 a las 05:55:58

*Mientras un trabajador limonero que perdió una pierna por la explosión de una mina seguía esperando una prótesis, el reclamo por la insuficiencia del apoyo municipal llegó hasta el Cabildo, donde una regidora devolvió unas muletas que calificó de inservibles. Cuatro meses después, Leonel tuvo que buscar personalmente a Claudia Sheinbaum. La visita presidencial dejó otra imagen políticamente incómoda: la alcaldesa Fanny Arreola, cuestionada por ciudadanos, llegó tarde al acto y quedó fuera del presídium central.

Apatzingán, Mich., a 26 de octubre de 2026.— Una pierna amputada, una camioneta destruida y cuatro meses de lucha por conseguir una prótesis resumen el drama de Leonel Arturo González Vargas, trabajador limonero cuya vida cambió para siempre el 19 de junio, cuando una mina terrestre improvisada explotó bajo el vehículo en el que circulaba por una brecha rural del municipio de Apatzingán.

Pero su historia también ha terminado por convertirse en un incómodo retrato de la respuesta del gobierno municipal encabezado por Fanny Arreola Pichardo, cuya administración quedó bajo cuestionamiento público por los apoyos entregados al sobreviviente y por la atención a otras personas lesionadas por explosivos.

La imagen más contundente de esa controversia ocurrió el 20 de julio, cuando la regidora Carmen Zepeda Ontiveros llevó al Cabildo unas muletas que, según denunció, el Ayuntamiento había entregado a Leonel.

No llegó para agradecer el apoyo. Llegó para devolverlo.

“Le traigo a Fanny, de parte de Leonel, que perdió una pierna por una mina, le traigo sus muletas. Dijo Leonel que muchas gracias, que no le sirven esas muletas de juguete, que le costaron muy caras seguramente”, expresó la regidora, en un episodio documentado por Noventa Grados.

La escena condensó el reclamo: mientras un hombre enfrentaba las consecuencias de una amputación, la ayuda municipal era cuestionada públicamente por su utilidad.

El episodio puso sobre la mesa una pregunta que la administración de Arreola tendría que responder: ¿qué atención integral se ofreció a Leonel y por qué el sobreviviente continuó solicitando ayuda durante los meses siguientes?

Una mina le arrebató la pierna; la burocracia no resolvió su necesidad de apoyo

El 19 de junio, Leonel se dirigía a trabajar en las huertas de limón cuando encontró una camioneta destruida por una explosión. Intentó regresar, pero otro artefacto detonó debajo de su vehículo.

El estallido le provocó lesiones devastadoras que terminaron en la amputación de parte de su pierna derecha. También perdió su camioneta, una afectación especialmente grave para alguien cuyo sustento dependía del trabajo en el campo.

El accidente ocurrió en una zona rural donde los artefactos explosivos improvisados representan un peligro para campesinos, jornaleros y habitantes que utilizan los caminos para desarrollar sus actividades.

Leonel sobrevivió, pero la explosión lo dejó frente a otra batalla: recuperar su movilidad, afrontar los gastos derivados de sus lesiones y encontrar una manera de sostener a su familia.

Su caso no era desconocido para el gobierno municipal. Apenas 31 días después del accidente, ya se discutía públicamente en el Cabildo la necesidad de atenderlo.

Y ahí comenzó otra controversia.

Cuatro sobrevivientes y una propuesta que no pudo defenderse

Durante la sesión municipal reportada el 20 de julio, la regidora Carmen Zepeda Ontiveros intentó presentar un punto de acuerdo para abordar la atención de cuatro personas sobrevivientes de explosiones de minas.

En esa fecha, el secretario del Ayuntamiento sometió el asunto a votación antes de permitir que la regidora expusiera sus argumentos.

“Permíteme argumentarlo, no lo sometas a votación, dame oportunidad de argumentarlo. ¿Cómo lo sometes a votación? Tienes que permitirme antes de que se vote”, reclamó Zepeda Ontiveros.

La regidora terminó denunciando ante la ciudadanía la falta de atención a su planteamiento.

“Estoy poniendo en esta mesa de qué manera este Cabildo y este gobierno van a ayudar a cuatro sobrevivientes de explosiones de minas y no lo toman en cuenta”, manifestó.

La denuncia fue grave por partida doble: no solamente cuestionó la calidad de un apoyo entregado a Leonel, sino también la disposición del órgano municipal para discutir una respuesta a otras víctimas.

No obstante, el reporte periodístico dejó sin aclarar si el punto de acuerdo fue rechazado definitivamente o si podría presentarse en otra sesión. Esa distinción es fundamental para establecer qué decisiones tomó formalmente el Cabildo y quiénes votaron a favor o en contra.

Lo que sí quedó registrado fue el enfrentamiento público y la devolución de unas muletas que, según la regidora, Leonel no podía utilizar.

Cuatro meses después, Leonel seguía pidiendo una prótesis

El sábado 24 de octubre, durante la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Apatzingán, Leonel volvió a aparecer públicamente.

Esta vez no fue frente al Cabildo municipal.

Con una muleta y una cartulina, se colocó cerca del espacio destinado a los medios de comunicación en la Unidad Deportiva, donde se celebraba el evento presidencial.

Su petición era concreta: necesitaba una prótesis.

Al finalizar el acto, cuando Sheinbaum descendió del templete para acercarse a los asistentes, Leonel consiguió hablarle.

“Presidenta necesito apoyo. Me explotó una mina. Perdí mi camioneta, todo, desde hace cuatro meses que pasó esto”, le dijo.

La mandataria respondió que solicitarían sus datos para conocer su situación y dar seguimiento a la petición.

Previamente, el secretario de Salud estatal, Elías Ibarra Torres, se había acercado a Leonel y comprometido a gestionar la prótesis.

La escena dejó una pregunta inevitable para el Ayuntamiento de Apatzingán: si el caso había llegado al Cabildo desde julio, ¿por qué en octubre Leonel todavía necesitaba recurrir a una visita presidencial para buscar una solución?

Fanny Arreola: cuestionada por los ciudadanos y fuera del presídium presidencial

Mientras Leonel conseguía exponer su situación directamente a Claudia Sheinbaum, la presidenta municipal Fanny Arreola protagonizaba una escena políticamente incómoda.

De acuerdo con los asistentes, la alcaldesa llegó tarde al evento presidencial, cuando el acto ya había comenzado.

Tampoco ocupó un lugar en el presídium central, por lo que buscó acomodo entre el público asistente.

La imagen contrastó con la presencia del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla y de la propia presidenta de México en el acto oficial.

Esta escena resultó desfavorable para una alcaldesa cuya administración es objeto de reclamos por la inseguridad y la atención a las víctimas.

El contraste fue evidente, mientras la autoridad municipal quedaba fuera del espacio central de representación, uno de los sobrevivientes más visibles de la violencia en Apatzingán lograba acercarse a la máxima autoridad del país.

El reclamo ciudadano que acompañó a Leonel

La visita presidencial tampoco estuvo libre de manifestaciones por la situación de seguridad en Apatzingán.

Una manta colocada frente al templete advertía:

“Presidenta Claudia Sheinbaum, Apatzingán está hundido en violencia y corrupción”.

Otro ciudadano mostró una cartulina preguntando cuál era el plan para devolver la seguridad, la paz y la tranquilidad al municipio.

Un joven que acompañaba a Leonel expresó directamente a la presidenta el miedo que, según su testimonio, enfrentan los habitantes para salir a las calles, convivir con sus familias y regresar a sus hogares.

Esas manifestaciones reflejaron una inconformidad que iba mucho más allá del caso individual del trabajador amputado.

El problema de los explosivos en los caminos rurales no solamente ha provocado lesiones y muertes: también amenaza actividades económicas esenciales para la región, como la producción de limón.

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