Ciudad de México, a 13 de enero de 2026.– Una nueva bomba política estalló en la relación México–Estados Unidos. El influyente diario The Wall Street Journal reveló que el gobierno de Donald Trump ha puesto sobre la mesa presiones directas para que México actúe contra políticos presuntamente vinculados con el crimen organizado, un escenario que amenaza con abrir una crisis diplomática y política sin precedentes.
De acuerdo con el medio estadounidense, en conversaciones privadas entre ambos gobiernos se ha discutido ir más allá del combate a los cárteles, y avanzar contra funcionarios y actores políticos que, desde el poder, habrían tolerado, protegido o facilitado operaciones del narcotráfico.
Aunque el WSJ aclara que no existe una lista oficial ni una exigencia formal por escrito, el solo planteamiento ha encendido alarmas en México, donde el tema de los llamados “narcopolíticos” vuelve a emerger como un punto de fricción explosivo.
De los cárteles… a la política
El reporte señala que para Washington el problema del narcotráfico no se limita a los grupos criminales, sino que incluye a redes de protección política que permitirían su operación. En ese contexto, Trump habría endurecido su discurso y su postura, utilizando la presión diplomática como herramienta para forzar resultados.
Estas versiones surgen luego de que el propio Trump retomara amenazas de acciones unilaterales contra cárteles mexicanos, planteamiento que fue rechazado tajantemente por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, al considerar que vulnera la soberanía nacional.
Nerviosismo en Palacio
Aunque el gobierno mexicano ha negado públicamente que exista una solicitud concreta para detener o extraditar a políticos, la publicación del Wall Street Journal dejó al descubierto el nerviosismo en los más altos niveles del poder, donde se reconoce que Washington podría elevar el costo político si no ve resultados tangibles.
Analistas advierten que el señalamiento del WSJ no es casual: proviene de uno de los diarios más influyentes del mundo financiero y político, históricamente cercano a círculos de poder en Estados Unidos, lo que convierte el mensaje en una advertencia de alto nivel.
¿Advertencia o ultimátum?
Para la oposición mexicana, el reporte confirma lo que han denunciado durante años: la existencia de una relación tóxica entre política y crimen organizado. Para el oficialismo, en cambio, se trata de una narrativa impulsada desde el exterior con fines de presión e injerencia.
Lo cierto es que, con esta revelación, el tema de los presuntos vínculos entre políticos y narco ya no es solo un debate interno, sino un asunto que Estados Unidos estaría dispuesto a colocar como condición en la agenda bilateral.
Por ahora, no hay nombres, no hay listas y no hay órdenes formales. Pero el mensaje del Wall Street Journal es claro: la paciencia de Washington se agota y el blanco ya no serían solo los cárteles, sino también la clase política mexicana.








