Apatzingán, Mich., a 20 de enero de 2026.— Por segundo ocasión en menos de una semana, trabajadores del Sindicato Único de Empleados al Servicio del Municipio de Apatzingán (SUESMA) se movilizaron este martes por las calles del municipio para manifestar su respaldo y solidaridad con compañeros despedidos, en medio de un conflicto laboral que se ha intensificado en las últimas semanas y que mantiene enfrentados al sindicato y al Ayuntamiento.
La marcha, a la que en esta ocasión se sumaron dos regidoras encabezadas por Carmen Zepeda Ontiveros de Morena, inició por la tarde en el Monumento al General Morelos, conocido como “La Mano”, desde donde el contingente avanzó de manera organizada y pacífica. Los trabajadores realizaron una parada frente a la Presidencia Municipal, donde alzaron consignas en defensa de sus derechos laborales y exigieron diálogo y soluciones inmediatas, para después continuar con su recorrido por las principales vialidades.
Los sindicalizados denunciaron que los despidos recientes de casi 40 trabajadores forman parte de una estrategia de hostigamiento y persecución sindical, la cual atribuyen directamente a la administración municipal encabezada por la alcaldesa Fanny Arreola Pichardo, a quien acusan de negarse sistemáticamente al diálogo y de intentar debilitar al sindicato mediante ceses injustificados y presiones administrativas.
De acuerdo con el SUESMA, desde diciembre pasado el conflicto se ha agravado con el incumpliento de aportaciones patronales a las prestaciones de los trabajadores, el levantamiento de actas administrativas y amenazas veladas contra empleados que mantienen su afiliación sindical. El gremio sostiene que estas acciones violan el Contrato Colectivo de Trabajo y representan un retroceso en derechos laborales conquistados durante más de cuatro décadas.
Los manifestantes también reprocharon que el gobierno municipal haya criminalizado protestas previas, calificándolas como “tomas violentas” pese a que ojos de todos las movilizaciones han sido pacíficas y se han limitado a exigir el cumplimiento de la ley y el respeto a los derechos laborales. La situación ha llegado al límite con el despido de trabajadores con años —e incluso décadas— de antigüedad.
Durante la protesta, los trabajadores reiteraron su exigencia de reinstalación inmediata de los despedidos, el cese del hostigamiento laboral y la apertura de una mesa de diálogo real, con la intervención de autoridades estatales y organismos de derechos humanos, ante lo que consideran una cerrazón total por parte del Ayuntamiento.
La movilización fue transmitida en vivo a través de redes sociales, donde el sindicato dio a conocer las demandas vigentes y el ambiente que se vive entre los trabajadores, advirtiendo que, de no haber respuestas, las protestas continuarán.
El conflicto laboral en Apatzingán se ha convertido ya en un foco de tensión política y social, con señalamientos directos contra la alcaldesa por presuntas prácticas de represión sindical, mientras el diálogo entre autoridades y trabajadores permanece roto.








