Ciudad de México, a 17 de enero de 2026.— El general Enrique Covarrubias López, ex subsecretario de la Defensa Nacional, pasó a retiro esta semana tras cumplir la edad límite establecida por la normativa militar, cerrando una carrera que en sus últimos años estuvo marcada por controversias, cuestionamientos públicos y una persistente sombra política ligada a Michoacán.
La salida del alto mando ocurre sin balance público de resultados y en medio de recuerdos incómodos sobre su paso por regiones dominadas por el crimen organizado, particularmente Tepalcatepec, municipio emblemático de la Tierra Caliente, donde la línea entre poder político y poder criminal ha sido históricamente difusa.
La cercanía que generó ruido
Durante su desempeño como mando militar, Covarrubias fue fotografiado en actos sociales y celebraciones privadas junto a la entonces alcaldesa de Tepalcatepec, Martha Laura Mendoza, quien fue asesinada en 2025.
La edil era cuñada de Juan José “El Abuelo” Farías, señalado como uno de los principales capos y referentes del poder criminal en Michoacán, por quien Estados Unidos ofrece una recompensa de 10 millones de dólares por información que ayude a su captura.
Las imágenes, poco difundidas en su momento, mostraron una convivencia que, sin constituir delito alguno, generó fuertes cuestionamientos sobre la prudencia, el criterio institucional y la sana distancia que debe guardar un mando militar en una región controlada por el crimen organizado.
Sin delitos, pero con preguntas
Ni Covarrubias ni la alcaldesa enfrentaron procesos judiciales por esa cercanía. No obstante, el contexto convirtió la relación en un símbolo de las ambigüedades del modelo de seguridad en Michoacán, donde la presencia militar no logró desarticular las estructuras criminales ni modificar el control territorial de los grupos armados.
Analistas y críticos señalaron entonces que la convivencia social entre mandos militares y actores políticos vinculados familiarmente al crimen enviaba un mensaje de normalización, en un estado golpeado por homicidios, desplazamientos y violencia persistente.
Ascenso pese a los cuestionamientos
Pese a ese historial de señalamientos y a la ausencia de resultados contundentes en Michoacán, Covarrubias no solo se mantuvo en el círculo cercano del alto mando, sino que fue promovido hasta la Subsecretaría de la Defensa Nacional, uno de los cargos más influyentes dentro del Ejército Mexicano.
Su ascenso fue interpretado por sectores críticos como una muestra de que la evaluación del desempeño militar se mantiene opaca, especialmente en estados donde la violencia no cedió pese a la presencia castrense.
Un retiro en silencio
El general se retiró sin ofrecer declaraciones públicas, sin rendición de cuentas y sin que se aclararan los episodios que marcaron su paso por Michoacán.
Mientras Covarrubias deja el uniforme con honores, Tepalcatepec y la Tierra Caliente continúan atrapadas en la violencia, recordando que, en Michoacán, los mandos pasan, pero el problema permanece.








