Tapalpa, Jal., a 22 de febrero de 2026.- Una operación clasificada, ejecutada con fuerzas especiales, aeronaves militares y apoyo de inteligencia extranjera, sacudió este fin de semana al occidente del país y dejó un saldo de muertos, armamento de guerra asegurado y un estado entero bajo alerta preventiva.
La Secretaría de la Defensa Nacional confirmó que el operativo tuvo como objetivo a Rubén “N”, alias “El Mencho”, presunto líder máximo del Cártel Jalisco Nueva Generación, y que para su ejecución se contó con información complementaria proporcionada por autoridades de los Estados Unidos.
Enfrentamiento, fuego aéreo y un desenlace fuera del terreno
De acuerdo con el comunicado oficial, fuerzas especiales del Ejército Mexicano, con respaldo de la Fuerza Aérea Mexicana y unidades de reacción inmediata de la Guardia Nacional, fueron atacadas durante la intervención, lo que derivó en un enfrentamiento de alta intensidad.
El saldo preliminar fue de siete presuntos integrantes del grupo criminal muertos y dos detenidos. Sin embargo, uno de los puntos que más inquietud ha generado es que el objetivo principal no falleció en el lugar, sino durante su traslado aéreo a la Ciudad de México, luego de resultar gravemente herido.
Aunque la Defensa señaló que serán las autoridades periciales quienes confirmen plenamente su identidad, el hecho de que la muerte ocurriera “en el aire” ha añadido un halo de misterio y tensión al operativo.
Armas de guerra y capacidad antiaérea
Entre lo asegurado destacan vehículos blindados y lanzacohetes con capacidad para derribar aeronaves, un dato que eleva el nivel de la amenaza y refuerza la narrativa de que las fuerzas federales enfrentaron a un grupo con capacidades propias de un actor armado de alto poder, no de delincuencia convencional.
La descripción del arsenal ha encendido alertas en los círculos de seguridad, al evidenciar el grado de militarización del grupo criminal.
La sombra de Washington
La mención explícita de cooperación con Estados Unidos no pasó desapercibida. Aunque presentada como parte de un marco de coordinación bilateral, el reconocimiento público de esta intervención ha abierto lecturas sobre el papel de la inteligencia extranjera en operaciones clave dentro del territorio nacional, en un contexto de presión internacional por los temas de seguridad y narcotráfico.
Lejos de dar por cerrado el episodio, la Defensa informó que tropas adicionales del centro del país y de estados vecinos ya se movilizan hacia Jalisco para reforzar la seguridad. La decisión apunta a un escenario de contención, ante el riesgo de reacciones violentas tras el golpe.
Tres elementos militares resultaron heridos y fueron trasladados a la capital del país para atención médica de urgencia.
Aunque el Gobierno Federal presenta la acción como un éxito operativo, el mensaje final es claro: la amenaza no se considera neutralizada. Jalisco permanece bajo vigilancia reforzada, con soldados en las carreteras, aeronaves en el aire y un ambiente de tensa expectativa.
La operación terminó, pero el eco de sus consecuencias apenas comienza.








