Ciudad de México, a 11 de marzo de 2026.- La propuesta de reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum no logró avanzar en la Cámara de Diputados de México, luego de que la iniciativa fuera rechazada al no alcanzar la mayoría calificada necesaria para modificar la Constitución. El resultado de la votación dejó abierta la posibilidad de que el bloque oficialista impulse una estrategia alternativa para intentar concretar algunos cambios al sistema electoral.
Durante el debate legislativo, el coordinador de los diputados de Morena, Ricardo Monreal, adelantó que el oficialismo ya contempla una vía alterna en caso de que la propuesta fuera desechada. “Sabemos el destino que esta reforma puede tener, pero les anunciamos, una vez que se vote y una vez que se rechace, que: comenzaremos a construir el plan B de la reforma electoral, porque no desmayemos, no vamos a rendirnos, no vamos a claudicar”, expresó al cierre de su intervención en tribuna.
La votación final registró 494 sufragios: 259 a favor, 234 en contra y una abstención, cifras insuficientes para alcanzar la mayoría calificada requerida para una reforma constitucional. Aunque la mayoría del grupo parlamentario de Morena respaldó la iniciativa, tres legisladores de esa bancada votaron en contra: Giselle Arellano Ábila, Alejandra Chedraui Peralta y Santy Montemayo. También se registraron ausencias de Manuel Espino (por motivos de salud), Jesús Jiménez, Iván Peña y Olga Sánchez.
En el resto de las bancadas hubo posiciones mayoritariamente en contra. El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) votó en su mayoría contra la reforma, aunque 12 de sus diputados la respaldaron; mientras que el Partido del Trabajo (PT) también se pronunció mayoritariamente en contra, con una excepción a favor. Por su parte, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido Acción Nacional (PAN) y Movimiento Ciudadano (MC) votaron en contra de la propuesta, al igual que la diputada Guadalupe Mendoza Arias, del llamado Movimiento del Sombrero.
Días antes de la votación, Monreal había advertido que cualquier “plan B” deberá respetar los límites constitucionales, por lo que no podrá modificar temas centrales de la iniciativa (como la lista de legisladores plurinominales o el financiamiento a los partidos) mediante leyes secundarias. Además, explicó que una propuesta similar no podría presentarse nuevamente en el mismo periodo legislativo ni en el siguiente, ya que el Congreso debe esperar al menos un año para retomar el tema.








