Ciudad de México, a 20 de enero de 2026.— No fue una extradición más. Fue un golpe directo al corazón del crimen organizado mexicano. Con la entrega simultánea de 37 capos, lugartenientes, jefes armados y operadores financierosa Estados Unidos, el gobierno federal activó uno de los movimientos más agresivos de los últimos años contra los cárteles más grandes, sangrientos y expansivos del país.
El “paquetazo” incluyó nombres ligados al CJNG, Beltrán Leyva, Cártel del Pacífico, Cártel del Noreste, Cártel del Golfo y hasta remanentes de Los Zetas, muchos de ellos objetivos prioritarios del FBI, reclamados por tráfico de drogas, lavado de dinero, secuestro y homicidios. El mensaje fue claro: nadie está fuera del alcance.
Beltrán Leyva: el golpe a la sangre y al linaje
Uno de los cárteles más sacudidos fue el de los Beltrán Leyva, una organización marcada por la traición, la violencia extrema y las disputas internas. La extradición de personajes como Pedro Inzunza Noriega, “El Señor de la Silla”, padre de uno de los actuales mandos del grupo; José Gerardo Álvarez Vázquez, “El Indio”, histórico lugarteniente; así como operadores clave como “Payo Zurita”y “H4”, representa un ataque directo a la herencia criminal y a las redes familiares que han sostenido al cártel pese a su fragmentación.
La lectura es contundente: se llevó a Estados Unidos lo que quedaba del cerebro y los enlaces de poder de una organización que durante años sembró terror en el centro y sur del país.
Pacífico en llamas: líderes, jefes de plaza y objetivos del FBI
El Cártel del Pacífico, particularmente en su facción de Los Mayos, también sufrió un golpe quirúrgico. La extradición de jefes regionales, líderes de grupos armados y operadores logísticos—varios señalados como objetivos prioritarios del FBI— impacta directamente en las rutas históricas de trasiego hacia Estados Unidos.
Aquí no cayeron pistoleros de relleno, sino hombres que movían droga, dinero y territorios, figuras capaces de mantener el control criminal en regiones clave del noroeste y el litoral del Pacífico. El efecto inmediato apunta a reacomodos violentos y disputas internas.
CJNG: golpe a las células más violentas
Aunque la cúpula del Cártel Jalisco Nueva Generación se mantiene intacta, el paquete tocó uno de sus puntos más sensibles: las células armadas y los operadores de expansión. La entrega de Armando Gómez Núñez, “Delta 1”, líder del grupo armado Los Deltas, junto con operadores y enlaces criminales buscados por el FBI, debilita el músculo violento de una organización que ha hecho del terror su principal herramienta.
El mensaje no va dirigido al liderazgo máximo, sino a quienes ejecutan, controlan y someten territorios a base de fuego.
Noreste: descabezados los mandos regionales
En la franja fronteriza, el Cártel del Noreste recibió un golpe demoledor con la extradición de dos de sus principales líderes regionales, responsables del control territorial y de la violencia en estados clave del norte del país. Su salida del tablero criminal deja vacíos de poder en una de las zonas más calientes para el tráfico hacia Texas, con el riesgo latente de nuevas confrontaciones.
Dinero, terror y símbolos
El paquete incluyó además a operadores financieros del Cártel del Golfo, figuras clave para el lavado de dinero, así como a un alto mando de Los Zetas, organización emblemática de la violencia extrema en México. La selección no fue casual: dinero, armas, rutas y terror, todos los engranes del narco fueron tocados.
Un mensaje que cruza la frontera
Más allá de los nombres, el significado es político y criminal. México entregó a Estados Unidos a capos con historia, peso y sangre en las manos, en una señal inequívoca de cooperación, pero también de reacomodo forzado del crimen organizado. Especialistas advierten que el impacto no será paz inmediata, sino ajustes de cuentas, disputas internas y nuevas alianzas.
El tablero criminal se mueve. Y esta vez, 37 piezas salieron del juego de un solo golpe.








