Cuitzeo, Mich., a 4 de febrero de 2026.- En un municipio golpeado por delitos de alto impacto y disputas criminales, la decisión del Ayuntamiento de Cuitzeo de mantener en cartelera a un artista señalado por hacer apología del delito terminó por romper el respaldo institucional del gobierno estatal al Convite de Mojigangas 2026, uno de los eventos culturales más importantes de la localidad.
La controversia se detonó tras confirmarse que el artista principal del evento sería Pepe Morfín, intérprete que en su repertorio reciente incluye el corrido “Traficantes Michoacanos” (2024), canción ampliamente señalada por exaltar actividades criminales en una entidad marcada por la violencia.
Exclusión de la agenda oficial
Fuentes cercanas a la organización confirmaron que la Secretaría de Turismo de Michoacán (Sectur) decidió no participar con la presidenta municipal Rosa Elia Milán Pintor en la rueda de prensa oficial, como medida de deslinde ante la participación de un artista asociado a contenidos que glorifican al crimen organizado.
Aunque la alcaldesa acudió a Morelia junto con integrantes del comité organizador, no se le permitió participar en el evento institucional, obligando al Ayuntamiento a realizar una rueda de prensa alterna, sin respaldo estatal, desde una mesa improvisada en el Jardín Morelos, fuera del esquema oficial de promoción turística.
Una alcaldesa bajo fuego
El episodio ocurre en un contexto especialmente delicado: Rosa Elia Milán Pintor ha sido víctima de atentados armados en al menos dos ocasiones, sobreviviendo a ataques directos que evidencian el nivel de riesgo que enfrenta la autoridad municipal en Cuitzeo.
El municipio, pese a su tamaño, se ha convertido en un punto estratégico para economías criminales, particularmente por la presencia de ductos de combustible utilizados para el huachicol; Su ubicación en corredores carreteros clave entre Michoacán y el Bajío; Y una capacidad institucional rebasada para contener la violencia.
En este escenario, cada decisión pública adquiere una lectura de seguridad, no solo cultural.
Cultura popular en territorio minado
Para el gobierno estatal, la línea es clara: no promover eventos oficiales que incluyan expresiones musicales asociadas a la normalización del delito, especialmente en municipios que enfrentan una crisis de violencia persistente.
Para el gobierno municipal, en cambio, la insistencia en realizar el evento se ha presentado como una defensa de las tradiciones locales, argumento que fue reiterado en un comunicado difundido por el Ayuntamiento:
“Este evento resalta nuestras tradiciones y cultura… los invitamos a unirse a esta celebración que promete ser inolvidable”.
Sin embargo, el posicionamiento omitió explicar por qué el Estado decidió retirarse públicamente del evento, dejando al municipio sin respaldo institucional en un momento de alta fragilidad.
El mensaje político de fondo
El caso revela una tensión profunda: una alcaldesa que gobierna bajo amenaza, en un municipio atravesado por violencia estructural, y que aun así decide avanzar con un evento que coloca al gobierno local en una zona gris, justo cuando el discurso oficial insiste en combatir la apología del crimen.
Más que una fiesta tradicional, el Convite de Mojigangas 2026 se convirtió en un símbolo del choque entre cultura popular, violencia normalizada y límites institucionales, en uno de los municipios más vulnerables de Michoacán.








