Santa Clara, California, a 8 de febrero de 2026.- Bad Bunny protagonizó este domingo el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX con una presentación intensa, cargada de ritmo y simbolismo.
El cantante puertorriqueño arrancó su show con algunos de sus éxitos más reconocidos, como “Tití me preguntó”, “Safaera” y “Debí tirar más fotos”, frente a una audiencia global de millones de personas. No obstante, el impacto de su actuación fue más allá de lo musical, ya que estuvo acompañada de un marcado trasfondo político y social.
Uno de los ejes visuales del espectáculo fue la frase “Together we are America”, que apareció de forma recurrente durante la presentación. Este mensaje cobró especial relevancia en un contexto estadounidense atravesado por tensiones sociales, el avance del movimiento MAGA, las políticas migratorias del ICE y un clima de creciente inconformidad social.
A lo largo de su participación en uno de los escenarios más vistos del mundo, Bad Bunny dejó ver distintos elementos que ayudaron a entender su postura política. Uno de los más comentados fue el balón que utilizó durante el show, el cual llevaba bordada la frase “Together we are America”. Lejos de tratarse de un simple accesorio, el mensaje reflejó una idea que el artista ha defendido públicamente en otras ocasiones.
El intérprete ha señalado, incluso en espacios como Saturday Night Live, que América no es sinónimo exclusivo de Estados Unidos, sino el nombre de un continente conformado por múltiples países, culturas e historias. Esta visión contrasta con el discurso del movimiento “Make America Great Again”, que suele limitar el concepto de América a una sola nación y promover posturas restrictivas en materia migratoria.
Al llevar este mensaje al escenario del Super Bowl, Bad Bunny reafirmó una noción más amplia e incluyente de América: un territorio diverso, construido por la migración y el intercambio cultural, donde convergen distintas identidades.
Otro de los momentos con fuerte carga simbólica fue la presencia de banderas y la mención directa de países latinoamericanos como Argentina, Perú, Chile, México, Honduras y El Salvador. Con este gesto, el artista volvió a subrayar que América trasciende las fronteras de Estados Unidos y que América Latina forma parte esencial del continente.
La referencia explícita a estos países puso en el centro a comunidades históricamente vinculadas a los procesos migratorios y a la construcción social del propio Estados Unidos. Al nombrarlas en un evento de alcance global, Bad Bunny destacó su presencia, aportes e identidad, desafiando narrativas que buscan invisibilizarlas.
El mensaje político también se hizo evidente con la interpretación de “El Apagón”, una de las canciones más críticas del cantante sobre la realidad social y económica de Puerto Rico. A través de este tema, el artista denuncia los efectos de la gentrificación, un fenómeno que ha provocado el desplazamiento de comunidades enteras y ha encarecido zonas tradicionalmente habitadas por la población local.
Finalmente, la carga simbólica del espectáculo se reforzó con la proyección en las pantallas del estadio de la frase “The only thing more powerful than hate is love” (“Lo único más poderoso que el odio es el amor”). Más que una consigna genérica, el mensaje puede interpretarse como una respuesta directa al clima de polarización y exclusión: frente al rechazo y la confrontación, Bad Bunny apostó por la unión, la empatía y la diversidad como herramientas de transformación social.








