“Las crisis siempre tienen esa doble cara, la caída de un sistema y una oportunidad para que surja uno nuevo”: John M. Ackerman, director del PUEDJS-UNAM

“Las crisis siempre tienen esa doble cara, la caída de un sistema y una oportunidad para que surja uno nuevo”: John M. Ackerman, director del PUEDJS-UNAM
Autor: Redacción / Noventa Grados | Fecha: 4 de Marzo de 2026 a las 10:46:54

Ciudad de México, 4 de marzo del 2026.- En el marco de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, el Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad (PUEDJS) de la UNAM presentó el libro Más allá de la democracia neoliberal, los horizontes del segundo piso, una obra que invita a repensar los límites del modelo democrático dominante y a imaginar horizontes más justos para México y América Latina.

Ante el declive del liderazgo geopolítico estadounidense, el volumen plantea que se abre una coyuntura propicia para que los pueblos del sur impulsen nuevas formas de hacer política. En un escenario global atravesado por el genocidio, el neocolonialismo, la xenofobia y el autoritarismo, la obra subraya el papel de México como referente en la recuperación del sentido social de las instituciones democráticas. A través de las voces de pensadoras, activistas, funcionarias y académicos, el libro convoca a repensar la praxis política y a fortalecer una visión transformadora de la democracia frente a los desafíos de un mundo cada vez más incierto.

En la presentación participaron la socióloga Karina Ochoa, el periodista Jesús Escobar Tovar y John M. Ackerman, director del PUEDJS, quienes reflexionaron sobre los retos que enfrenta la democracia en un contexto global marcado por crisis políticas, desigualdad y tensiones geopolíticas.

Durante la conversación se destacó que, aunque la democracia atraviesa tiempos de prueba, aún es posible construir caminos más dignos, participativos y cercanos a las necesidades reales de los pueblos. Se subrayó la urgencia de fortalecer la deliberación pública, la justicia social y la soberanía democrática frente a los embates del neoliberalismo y la ultraderecha.

En su intervención, John M. Ackerman situó la discusión en el marco de una crisis global profunda que calificó como el “colapso del sistema político, económico y geopolítico de posguerra”, caracterizado por guerras abiertas, la reconfiguración de bloques de poder y el ascenso de liderazgos autoritarios. Frente a este escenario, señaló que toda crisis implica una doble dimensión: riesgo y posibilidad. “Las crisis siempre tienen esa doble cara: la caída de un sistema y una oportunidad para que surja uno nuevo”, afirmó, al advertir que la respuesta no puede ser la restauración del viejo orden liberal que, en su opinión, generó las condiciones para el surgimiento de figuras como Donald Trump.

El libro —explicó— propone ir más allá de la democracia neoliberal, entendida no como un ideal fallido, sino como un modelo estructuralmente excluyente que limitó la participación popular y consolidó dinámicas oligárquicas. En ese sentido, destacó la potencia de las tradiciones de resistencia latinoamericanas y el papel de las humanidades en la construcción de nuevos horizontes políticos.

Por su parte, Karina Ochoa propuso ampliar el análisis desde una perspectiva histórica de larga duración, retomando debates del pensamiento decolonial para examinar el carácter colonial de la democracia moderna. Sostuvo que el proyecto democrático se construyó sobre una línea divisoria que definió quiénes podían ser considerados sujetos políticos plenos y quiénes quedarían estructuralmente excluidos desde 1492. “La democracia se plantea como un proyecto de la modernidad que pugna por los derechos y las libertades, pero no rompe con la divergencia colonial”, explicó.

A su juicio, incluso gobiernos progresistas han reproducido estructuras coloniales al no desmontar las bases epistémicas y económicas que sostienen la exclusión. Por ello, llamó a realizar “desplazamientos radicales hacia otros horizontes de sentido” que no se limiten a profundizar la modernidad, sino que permitan imaginar alternativas desde las experiencias históricas de los pueblos de Nuestra América.

En su participación, Jesús Escobar Tovar centró el debate en la crisis de representación política. “¿En qué momento dejamos de sentirnos representados por la clase política?”, cuestionó, al señalar que amplios sectores sociales fueron relegados por una estructura que terminó funcionando como “una oligarquía disfrazada de democracia”.

Para Escobar Tovar, el problema no se limita a figuras individuales, sino a un sistema político forjado durante el periodo neoliberal que se distanció de las necesidades cotidianas de la población. En ese sentido, afirmó que la representatividad no puede agotarse en el acto electoral: “No se trata solamente de votar; se trata de asumir un compromiso después del voto”.

Asimismo, advirtió que los desafíos actuales están atravesados por estructuras de poder económico, mediático y tecnológico que reconfiguran la esfera pública a escala global. Frente a ello, defendió la organización y la movilización desde abajo como condición indispensable para reconstruir una democracia con sentido popular y participación activa de la ciudadanía.

Las intervenciones coincidieron en que el momento histórico exige una reflexión profunda sobre el significado mismo de la democracia. Más allá de la defensa acrítica del modelo liberal, la obra propone cuestionar sus fundamentos, reconocer sus límites estructurales y explorar alternativas que fortalezcan la representación popular, la justicia social y la autodeterminación de los pueblos.

En un escenario global atravesado por la concentración de poder económico y tecnológico, así como por conflictos internacionales de gran escala, la discusión planteada en Más allá de la democracia neoliberal no sólo resulta pertinente, sino urgente.

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