Fotos Cortesía de: Iván Rodríguez Alcaraz
Morelia, Michoacán; 5 de marzo del 2022.- Lo más taurino de la novillada de selección con que se dio inicio a la Segunda Temporada de JJ Taurinos corrió a cargo de Tato Loaiza y Antonio Magaña, quienes perdieron con el acero los trofeos que tenían ganados. Como prólogo Isaías López, aspirante a novillero y discípulo del matador Manolo Arruza, pinceló tandas por ambos lados de buen calibre por las que se granjeó el aplauso, la ovación y vuelta al ruedo; Emerich Trujillo bordó detalles de su talento.
Tato Loaiza no tuvo fortuna, primero porque el novillo que le tocó en suerte, Toloache de nombre, se utilizó por lo que fue regresado. A uno de reserva, bicho pegado a piso, rajado, de media embestida y gañafones constantes, más el chaval lo aguantó eternidades, le dio sus respiros y lo enseñó a embestir, de tal suerte que sin contribuidor estructuró tandas por diestra y siniestra muy variadas y con buen son. Loaiza se llevó un susto, cuando el de Huichapan le metió el pitón en la chaqueta, pero no pasó a mayores. Estocada hasta los gavilanes, pero el puntillero se lo levantó, después falló con el acero porque el novillo se defendía. Ovación.
Mauricio Ruiz tuvo en suerte un toro muy hecho de cuatro años, casi quinientos quilos y cualidades para hacerle faena, sin embargo, el novillero moreliano no pudo ligar e intentó llevarlo de uno en uno, aunque el astado le sugería ligazón por su buena embestida. Falló con el acero, escuchó 2 avisos y se despidió en silencio.
Para Alberto Ruiz salió el mejor novillo del encierro, un cárdeno de gran recorrido, claro y armonía en la embestida; sin embargo, el pundonoroso novillero no salió en su mejor tarde y aunque le sacó algunos buenos derechazos y naturales no pudo estructurar la faena que ameritaba ese muy buen ejemplar de Huichapan. Falló con el acero. Aplausos.
Antonio Magaña salió con deseos de agradar, se exigió mucho ante un novillo mansurrón y rajado al que el chaval le sacó pases que, en base a entrega, esfuerzo, cabeza y disposición, logró tandas que se inventó aguantando serenamente y corriendo la mano con ritmo y sabor. No pudo rematar con el acero y perdió los trofeos ganados. Aplausos y ovaciones.
Emiliano Beltrán “El Moroco” llegó a Morelia como aspirante a novillero, sin embargo, por cosas del destino debutó anoche como novillero con picadores ante “Buena Suerte”, novillo de San Maximiano que traía lo suyo, pero el tijuanense logró sacarle pases que no tenía y pincelar tandas muy toreras. No estuvo fino con el acero. Ovación.
El becerrista Isaías López lució su buena presencia y sus avances ante un muy buen becerro de Gustavo Farías. El discípulo del maestro Arruza, chaval de escasos 15 años, es dueño de un valor sereno, desmaya con arte y sabor, liga tercamente sus pases y dibuja tandas con proyección a los tendidos. Se notan sus avances, se ve la mano del maestro y las virtudes que le son propias. Vuelta al ruedo.
Emerich Trujillo sigue siendo ese chiquillo con muchas virtudes que pincela brillantemente con capote y muleta, sin embargo, anoche solamente dejó ver detalles de lo que puede hacer, porque, aunque le tocó un becerro desprendido y correlón tenía materia prima para lograr más. Cuestión de tiempo, disciplina, insistencia y aprendizaje. Aplausos.
INCIDENTE
De pronto, en el interior de los becerristas, saltó al redondel un holandés que hace campaña antitaurina. El provocador tenía muy armado su show porque llegó a la plaza con fotógrafo contratado y esperó que no hubiera becerro, ni novillo en el ruedo para dejarse ver, luego corrió despavorido como suelen hacerlo los exhibicionistas, oportunistas e individuos pagados que no hacen lo que hacen por convicción sino por dinero. Fue sacado del redondel y la fiesta continuó. Arriba, en donde estuvo agazapado, dejó abandonada una revista de 6 Toros 6, un sombrero de palma y otras cosillas. Así sea.









