Morelia, Michoacán, 25 de octubre de 2026.- El intenso color naranja del cempasúchil comienza a llenar mercados, calles y hogares mexicanos ante la llegada del Día de Muertos. Pero detrás de cada ramo hay meses de trabajo, familias dedicadas al campo y una tradición que se transmite de generación en generación.
Considerada uno de los símbolos más representativos de estas fechas, la flor de cempasúchil se coloca en altares y ofrendas como parte de la tradición de recibir y recordar a los seres queridos que ya fallecieron. Su color y aroma también forman parte de la identidad cultural de México.
Además de su valor simbólico, la temporada representa una oportunidad económica para productores y comerciantes. En Puebla, por ejemplo, se estima que la venta de esta flor generará alrededor de 100 millones de pesos durante 2026, con miles de empleos directos e indirectos vinculados a su cultivo y distribución.
Por ello, comprar cempasúchil directamente a productores locales puede ayudar a fortalecer la economía de las familias que mantienen viva esta tradición.
En cada maceta y ramo no solo hay una decoración para el altar: también hay esfuerzo, herencia cultural y el sustento de quienes trabajan la tierra para que, año con año, el naranja vuelva a iluminar los hogares mexicanos.









