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El villancico, un canto de villas y villanos para el Niño Dios

23 de Diciembre de 2018 a las 14:37:00 | Por:Óscar Tapia Campos / Noventa Grados

Morelia, Michoacán., a 23 de Diciembre del 2018.- En un principio, los villancicos eran diferentes, contaban las historias baladíes de Castilla y sus entornos, anécdotas de las villas y los villanos. De allí su nombre, de allí su esencia.

Después, con el paso de los tiempos, España toda les dio otra dimensión, un nuevo significado, otra relación con el mundo y la humanidad, porque fueron dedicados sólo para la Navidad.

El villancico es una composición lírica de diferentes métricas y rimas. Con él se pide, se niega y se da posada, se alaba al Jesús niño y a sus amantísimos padres: María y José.

Es, de suyo, el villancico el antecedente del romance español y del corrido mexicano, porque narraba hechos y deshechos, vidas y muertes, amores y desamores, lealtades y traiciones.

Su penetración fue tanta, es decir su aceptación entre los pueblerinos, entre los villanos, que en el siglo XVII las autoridades eclesiásticas lo acogieron como vehículo para la propagación de la fe.

Fue entonces que empezaron a aparecer composiciones que se incrustaron en el espíritu navideño de los fieles, en su ánimo, sus celebraciones y sus fiestas, en la época decembrina.

Los mismos villanos, es decir los que vivían en villas, asumieron que sus cantos, es decir sus villancicos, eran el medio ideal para honrar la historia de los Santos Peregrinos y del Niño Dios.

La iglesia se encargó de propagarlos por el mundo entero, de llevarlos a través de los templos, las posadas, la Noche Buena. Por eso hoy son referencias sustanciales de las épocas navideñas.

Noche de Paz, Los peces en el Río, Campana sobre campana, Marimorena, Caminito de flores, Los pastores a Belén, El niño del tambor, Arre borriquito y muchos más son de dominio público.

De suyo, se trata de los temas musicales más tocados y cantados en la historia de la humanidad. Y son obras que lo mismo se escuchan en las parroquias más humildes que en las salas de concierto.

Se cantan en las casas, las calles, las plazas, las noches y los días, en todas partes y en todos los rumbos porque tienen un no se qué que provoca una sensación de alivio y alegría.

Mas no tan sólo los cantan gente y artistas de todos los niveles que profesan alguna religión cristiana, también son entonados por personas y cantantes ateos por su gran belleza.

En Morelia y en Michoacán hay villancicos creados por compositores locales como Miguel Bernal Jiménez, Luis Martínez Peñaloza, Jesús Carreño y muchos creadores más de música sacra.

De suyo, cada año por estos tiempos se realiza el Festival de Música Sacra en diversas sedes, en las que se presentan coros y solistas que tocan y cantan obras muy conocidas y otras poco difundidas.

Aquí, para concluir, les ofrecemos un fragmento de un villancico moreliano de mi autoría. Así sea.

 

VENGA SANTOS PEREGRINOS

 

Vengan Santos Peregrinos a Morelia,

que tenemos un pesebre para el Niño;

venga Santos Peregrinos a mi tierra,

hagan una breve pausa en su camino.

 

Vengan Santos Peregrinos a mi casa,

entren, por favor, y sin recelo,

vengan, entren, tomen de café una taza,

denme, por amor, tan gran consuelo.

 

Den con su presencia luz a esta morada,

donde esperamos al Dios del mundo entero;

está por despuntar la Noche más deseada,

ya podemos ver muy cerca su lucero.

 

Vengan Santos Peregrinos a Morelia,

que tenemos un pesebre para el Niño;

venga Santos Peregrinos a mi tierra,

hagan una breve pausa en su camino.

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