Una cadena de oro y un fusil exclusivo del Ejército: Con lujo, poder e impunidad presume a su “niña” uno de los mayores capos de Michoacán

Una cadena de oro y un fusil exclusivo del Ejército: Con lujo, poder e impunidad presume a su “niña” uno de los mayores capos de Michoacán
Una cadena de oro y un fusil exclusivo del Ejército: Con lujo, poder e impunidad presume a su “niña” uno de los mayores capos de Michoacán
Una cadena de oro y un fusil exclusivo del Ejército: Con lujo, poder e impunidad presume a su “niña” uno de los mayores capos de Michoacán
Autor: Redacción / Noventa Grados | Fecha: 15 de Febrero de 2026 a las 20:02:22

Ecuandureo, Mich., a 15 de febrero de 2026.- Una joven vestida de negro posa con seguridad. En su pecho cuelga una cadena de oro macizo; entre sus manos, un fusil de asalto de uso exclusivo del Ejército mexicano. La escena no ocurre en un cuartel ni en un campo de entrenamiento, sino —según la propia imagen— en una comunidad de Michoacán. El mensaje que acompaña la fotografía es breve y revelador: “Mi niña”.

La imagen, difundida en redes sociales y servicios de mensajería, ha sido atribuida a círculos cercanos a uno de los principales capos que operan en la entidad, identificado en reportes periodísticos como Heraclio Guerrero “El Tío Lako”, presunto mando regional del Cártel Jalisco Nueva Generación. 

Aunque no existe confirmación oficial sobre la identidad de la mujer ni sobre su vínculo directo con el líder criminal, la fotografía ha encendido una pregunta incómoda: ¿cómo llegan armas del Ejército a manos del crimen organizado?

Rifles del Estado, poder del narco

El arma que aparece en la imagen guarda una notable similitud con el FX-05 “Xiuhcóatl”, fusil diseñado para el uso exclusivo del Ejército Mexicano. Este tipo de armamento no puede ser adquirido legalmente por civiles. Su presencia en escenarios criminales apunta a desvío de armas, corrupción, robos a instalaciones oficiales o tráfico ilegal, fenómenos que autoridades han reconocido, pero que rara vez se explican con claridad.

Cada fotografía como esta refuerza una narrativa peligrosa: el poder del Estado reducido a un trofeo, sostenido por manos que no deberían tenerlo.

Oro, armas y exhibición del poder

La cadena de oro, el vestido negro, la pose firme y el arma larga no son detalles casuales. Estas imágenes forman parte de la narcopropaganda moderna, donde el lujo y la violencia se combinan para proyectar control, riqueza e impunidad. No se trata solo de presumir: se trata de intimidar, reclutar y normalizar.

En territorios donde el crimen impone reglas, estas postales funcionan como mensajes silenciosos: el poder real no está en los uniformes, sino en quien puede portar sus armas sin consecuencias.

Michoacán es uno de los estados con mayor presencia militar y federal, pero también uno de los más golpeados por el crimen organizado. La paradoja es evidente: más soldados, más armas oficiales… y aun así, rifles del Ejército aparecen del lado criminal.

Hasta ahora, ninguna autoridad ha informado si la imagen fue investigada, si el arma fue rastreada o si existe una carpeta abierta por posible desvío de armamento. El silencio institucional contrasta con la claridad del mensaje que transmite la foto: lujo, armas de guerra y cero consecuencias visibles.

La imagen sigue circulando. El oro sigue brillando. El fusil sigue apuntando. Y la pregunta permanece: ¿quién perdió —o entregó— ese rifle, y por qué nadie responde?

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