Crimen embiste Zamora, Michoacán; pobladores cuestionan seguridad sin rumbo: agentes asesinados, mandos detenidos y la sombra del crimen en la Policía Municipal

Crimen embiste Zamora, Michoacán; pobladores cuestionan seguridad sin rumbo: agentes asesinados, mandos detenidos y la sombra del crimen en la Policía Municipal
Autor: Redacción / Noventa Grados | Fecha: 10 de Enero de 2026 a las 14:02:36

Zamora, Mich., a 10 de enero de 2026.— En los últimos seis meses, Zamora se ha convertido en uno de los municipios más peligrosos para ejercer la labor policial en Michoacán. Emboscadas, ejecuciones y ataques directos contra elementos municipales han dejado al menos cinco policías asesinados, mientras crecen los cuestionamientos sobre la conducción de la seguridad pública durante el gobierno del alcalde Antonio Soto, marcado por decisiones hoy profundamente controvertidas.

Emboscada al mando policiaco

La noche del 3 de julio de 2025, la violencia alcanzó uno de sus puntos más altos con la emboscada en la colonia El Vergel, donde fue asesinado David Flores Sánchez, subdirector de la Policía Municipal, junto con sus escoltas Mario Méndez Silva y Daniel Hernández de los Santos.

El ataque, perpetrado con armas de alto poder y una planeación evidente, exhibió la vulnerabilidad de la corporación municipal incluso en sus más altos mandos.

Segundo ataque en menos de una semana

Apenas siete días después, el 10 de julio de 2025, otro hecho sacudió a Zamora. En la colonia El Valle, dos hombres fueron asesinados a balazos; uno de ellos era un policía municipal que se encontraba franco, es decir, fuera de servicio.

El mensaje fue claro: la violencia no distingue horarios ni rangos, y los elementos policiales son objetivos incluso en su vida privada.

Nueva emboscada en 2026

La escalada continuó. En la madrugada del 10 de enero de 2026, un grupo armado atacó a una patrulla en la colonia Jardines de Catedral, dejando dos policías muertos, Israel Reyes Castillo y Roberto Alfredo Bravo García, y un tercero gravemente herido.


El aseguramiento posterior de un vehículo presuntamente utilizado por los agresores reforzó la hipótesis de un ataque directo y planeado contra la corporación.

El elefante en la sala: el exdirector de Seguridad ligado al CJNG

A este panorama se suma un antecedente que hoy cobra especial relevancia y gravedad. Noventa Grados documentó que Zamora tuvo como director de Seguridad Pública a un funcionario que posteriormente fue detenido como presunto líder de una célula del CJNG en el Estado de México.

Se trata de Eduardo Alberto Álvarez Estrada, alias “El Alfa”, quien tras dejar el cargo municipal fue identificado por autoridades como líder del grupo criminal conocido como “Los Alfas”, brazo del CJNG en el Valle de Toluca.

Su paso por la Dirección de Seguridad Pública de Zamora ocurrió durante el gobierno municipal de Antonio Soto, periodo en el que la ciudad se mantuvo entre las más violentas del país.

Críticas al gobierno de Antonio Soto

A la indignación institucional se sumó una ola de reclamos ciudadanos en redes sociales tras el más reciente ataque armado. Habitantes de Zamora describen una ciudad “convertida en campo de guerra por las noches”, con violencia “por todos lados” y sin una respuesta efectiva del gobierno municipal.

En comentarios ampliamente compartidos, pobladores cuestionan la capacidad real de la Policía Municipal frente al crimen organizado, señalando que el armamento y los recursos de los agentes “no tienen nada que ver con lo que traen los delincuentes”, mientras suplican al alcalde que “haga algo por su gente”.

Otros reclamos apuntan directamente al discurso oficial del presidente municipal Antonio Soto, a quien acusan de minimizar la crisis. “Soto sigue diciendo que en Zamora vamos bien y que no pasa nada”, reprochan usuarios, contrastando esas declaraciones con el hecho de que “ya le han matado a más de una decena de policías”.

La narrativa oficial sobre la supuesta reducción de homicidios también fue blanco de burla e incredulidad. “Zamora ya es una ciudad segura y bajaron los índices, ¿verdad?”, ironizan ciudadanos, calificando esas cifras como parte de una “Sotolandia de las maravillas”, desconectada de la realidad que se vive en las calles.

El malestar social refleja una percepción extendida: mientras el gobierno presume avances, la violencia sigue cobrando vidas y la sensación de abandono crece entre una población que exige respuestas concretas, no discursos.

 

 

Una ciudad atrapada

 

Mientras los homicidios de policías se acumulan y las investigaciones avanzan lentamente, Zamora permanece atrapada entre la violencia criminal y las decisiones políticas del pasado reciente.


Los ataques de julio de 2025 y enero de 2026 no son hechos aislados: forman parte de una crisis de seguridad más profunda, donde los límites entre autoridad y crimen organizado parecen haberse desdibujado peligrosamente.

La pregunta sigue abierta: ¿quién responde por los policías caídos y por una ciudad que continúa bajo fuego?

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