Morelia, Michoacán, a 22 de febrero de 2024.- Para el sacerdote Gregorio López, las elecciones que serán realizadas a mitad de este 2024 traen más amenazas sombrías que posibilidades luminosas, principalmente por la inseguridad “si de por si el gobierno michoacano ha abandonado a las víctimas y más bien en muchas ocasiones ha apoyado a los victimarios, ahora vemos (el horizonte social) con más preocupación porque se han olvidado totalmente de la población”.
El eclesiástico, mejor conocido como Padre Goyo, refirió en entrevista para Noventa Grados que la clase política michoacana se caracteriza por su indolencia hacia el resto de personas, sobre todo en un contexto marcado por la violencia generada desde el crimen organizado, “el peor pecado que puede cometer un político es acostumbrarse al olor a muerte y hoy estamos viviendo eso”.
Además, el Padre Goyo desestimó el discurso del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, el cual ha asegurado que las cifras de homicidios y otros crímenes han tenido una disminución paulatina, “cuando sabemos que es totalmente una mentira”. De acuerdo al prelado, en el estado hay pueblos que han desaparecido por el contexto de violencia, “entre ellos está el Charapo, Naranjo de Chila, La limonera, Las Cruces, Puerto de los Chivos; ya no existen, sólo en el mapa, ya no hay personas ahí, a no ser que sean sicarios”.
En relación a esto, mencionó que Michoacán ya tiene zonas que se pueden considerar “áreas de terrorismo, ya hay que considerar al delincuente no como fulanos con derechos sino como delincuente, como un terrorista, un terrorista que perdió sus garantías individuales”.
Por lo anterior, resaltó la incongruencia resultante de maquillar cifras o hacer eventos proselitistas multitudinarios, como la presentación del Plan Morelos en agosto de 2023, “en tiempo de luto no puedes levantar la copa, hay que ponerse un ropaje distinto, yo hubiera salido a la calle, en marcha con la gente en favor de los desaparecidos, yo me hubiera unido con una pala a buscar cuerpos, al menos hacerle la finta”.
El prelado validó estas críticas hacia el poder ejecutivo, por el hecho de que el estado se sostiene a partir del recurso público aportado por la sociedad civil, “le estamos pagando nada más, si no te gusta que este pueblo sea respingón y reclame, entonces empaque y váyase, si no le gusta que le mienten el 10 de mayo pues no le entre a la cancha y punto”.
Enfatizó que el trabajo de comandar un estado “requiere de hombres y mujeres rectos, honestas, inquebrantables e incorruptibles y si no se tienen esos valores ¿entonces que está haciendo ahí?, vamos a seguirle reclamando a la autoridad que cumpla el primer mandato de la constitución, que es la integridad y seguridad de los individuos; lo primario son las personas y después las cosas”.









