Puerto Peñasco, Son., a 12 de enero de 2026.- El presidente municipal Óscar Eduardo Castro Castro dejó el cargo de manera sorpresiva, y aunque el discurso oficial habla de problemas de salud, la renuncia estalla en un momento cargado de sospechas, versiones encontradas y un denso silencio gubernamental que alimenta todavía más la polémica.
La dimisión ocurre tras meses marcados por hechos que levantaron cejas dentro y fuera de Sonora: la revocación de su visa por parte de autoridades de Estados Unidos y la tramitación de un amparo para evitar una posible detención en México. Ninguna autoridad ha explicado con claridad el fondo de esos episodios, pero el mensaje político fue contundente: el alcalde ya estaba cercado por la controversia mucho antes de dejar el cargo.
En junio, la cancelación de su visa estadounidense generó un terremoto político. En noviembre, el amparo contra una eventual orden de aprehensión encendió aún más las alarmas. Y ahora, la renuncia llega como capítulo final —o apenas como prólogo— de una historia que nadie en el gobierno parece dispuesto a explicar a fondo.
Las autoridades no han revelado acusaciones concretas ni cargos formales, pero el hermetismo oficial alimenta el aire de escándalo. La ciudadanía observa cómo el municipio cambia de manos mientras el protagonista central se retira entre quirófanos, expedientes sellados y rumores que crecen cada minuto.








