Sin respuestas Zamora, Michoacán, al caso de Los Alfas, la banda dirigida por un mando policiaco ligado a Jalisco y que aterrorizaba el Edomex 

Sin respuestas Zamora, Michoacán, al caso de Los Alfas, la banda dirigida por un mando policiaco ligado a Jalisco y que aterrorizaba el Edomex 
Autor: Redacción / Noventa Grados | Fecha: 25 de Febrero de 2026 a las 20:56:56

Zamora, Mich., a 25 de febrero de 2026.- La reciente ola de detenciones de policías municipales en Michoacán, incluyendo once elementos de Ecuandureo vinculados al Cártel Jalisco Nueva Generación, pone en evidencia un patrón inquietante: la infiltración del crimen organizado en corporaciones de seguridad locales. Y frente a esto, el caso de Eduardo Alberto Álvarez Estrada, alias “El Alfa”, exdirector de Seguridad Pública de Zamora y líder de la célula criminal “Los Alfas”, se vuelve más que un antecedente: es un espejo del fracaso institucional y la opacidad del gobierno municipal.

Durante tres años al frente de la seguridad de Zamora (2021–2024), Álvarez Estrada operó en un bajo perfil casi absoluto, mientras la ciudad se mantenía entre las más violentas del país. No hay fotografías oficiales, no hay comunicados, no hay registro público de auditorías internas ni supervisión de su desempeño. Sin embargo, hoy se sabe que dirigía una célula criminal ligada al CJNG.

Patrón que se repite

Los operativos recientes en Michoacán revelan que al menos 38 corporaciones municipales están bajo investigación, por presunta colaboración con el crimen organizado. Policías que deberían proteger a la ciudadanía han sido detenidos por filtrar información, portar armas y colaborar directamente con cárteles, repitiendo patrones similares a los de Los Alfas.

Esto no puede considerarse coincidencia: Zamora, con su historia reciente, queda señalada como un ejemplo de cómo la violencia se infiltra y se sostiene dentro de las propias instituciones de seguridad, mientras el gobierno local guarda silencio.

El alcalde Carlos Soto, responsable de la supervisión de la corporación durante todo el trienio de Álvarez Estrada y hoy reelecto, no ha ofrecido explicaciones, ni ha detallado qué mecanismos de control existían para evitar la infiltración del crimen organizado, ni ha reconocido la magnitud del problema.

Los ciudadanos siguen preguntándose:

¿Ignoró el gobierno la presencia del crimen en la policía?; ¿Hubo complicidad o tolerancia activa?; ¿Qué medidas concretas se implementaron para garantizar que la seguridad vuelva a estar en manos de servidores públicos confiables?

El caso de Los Alfas, lejos de ser un hecho aislado, se revive hoy con las nuevas detenciones de policías infiltrados en Michoacán, evidenciando un patrón preocupante de corrupción y negligencia. Mientras las autoridades federales intentan rescatar la confianza en la seguridad, la responsabilidad política recae directamente sobre el gobierno municipal de Zamora, que hasta ahora ha permanecido en silencio, sin rendir cuentas y dejando a la ciudad vulnerable a la violencia y la sospecha.

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