Ciudad de México, a 27 de octubre de 2026.- La llegada de Blanca Yassahara Cruz García a la presidencia provisional del Instituto Nacional Electoral (INE) comenzó con movimientos en su estructura directiva, luego de que tres funcionarios presentaran su renuncia como parte de una revisión interna para evaluar el desempeño de las áreas estratégicas del organismo.
Durante su primer encuentro con medios de comunicación, este martes 27 de octubre, Cruz informó que las consejerías acordaron iniciar una renovación de los puestos de decisión institucional, así como revisar el funcionamiento de distintas áreas para garantizar que las determinaciones se tomen de manera colegiada.
Entre los funcionarios que dejarán sus cargos se encuentran José Alberto Pérez de Acha, quien se desempeñaba como coordinador de Servicios de Informática; Iliana Araceli Hernández, titular de la Unidad Técnica de Igualdad de Género y No Discriminación, y Mario Burciaga, responsable de Recursos Materiales de la Dirección Ejecutiva de Administración.
La presidenta provisional explicó que las renuncias fueron solicitadas y posteriormente presentadas por los funcionarios. Asimismo, señaló que las consejerías evaluarán los perfiles del personal que permanece en el instituto para determinar quiénes podrían asumir temporalmente las responsabilidades vacantes.
Los cambios se producen después de la renuncia de Guadalupe Taddei a la presidencia del INE, presentada ante la Cámara de Diputados con efectos a partir del 26 de octubre, en medio de señalamientos por presuntas irregularidades en contrataciones y posibles conflictos de interés.
Ante este escenario, Cruz aseguró que el organismo colaborará con las instancias correspondientes para facilitar las investigaciones, entre ellas el Órgano Interno de Control y la Auditoría Superior de la Federación, con el propósito de contribuir al esclarecimiento de posibles conductas indebidas.
La consejera también adelantó que la revisión no se limitará a los tres cargos que ya registraron renuncias, pues se analizarán otros perfiles dentro de las oficinas centrales. Sin embargo, aclaró que todavía no se tiene certeza sobre cuántos funcionarios más podrían separarse de sus responsabilidades.
Otro de los objetivos planteados por la nueva conducción es recuperar la colegialidad en la toma de decisiones, de manera que los acuerdos institucionales se construyan mediante la deliberación y el consenso entre las consejerías, sin concentrar el protagonismo en una sola persona.
Mientras se desarrolla esta reorganización, el INE deberá mantener la continuidad de sus actividades y los preparativos del proceso electoral 2026-2027. En paralelo, la Cámara de Diputados tendrá que llevar a cabo el procedimiento para designar a quien ocupará de manera definitiva la presidencia del organismo.
La nueva etapa estará marcada por la revisión de nombramientos, el seguimiento de las investigaciones y la búsqueda de acuerdos internos, en un momento en que el instituto enfrenta el reto de preservar la confianza pública en su funcionamiento.









