Morelia, Michoacán, a 21 de mayo del 2020.- En 2020 la atracción de capitales productivos en el país presagia un panorama sumamente complicado, de acuerdo al análisis realizado por el economista Heliodoro Gil Corona, quien, basado en informes oficiales de la Secretaría de Economía, la primera evidencia se tiene en el primer trimestre con el descenso de la Inversión Extranjera Directa (IED) de menos 26.3 por ciento, al pasar de 14 mil 19 millones a diez mil 334 millones de dólares de 2019 a 2020.
El fuerte descenso de la inversión en el presente año tiene su origen en dos componentes, por un lado: la inercia de una caída ocurrida en el cuarto trimestre del año pasado que reportó una tasa de menos 27.2 por ciento y, por otro lado, los efectos parciales adversos de la parálisis económica provocada por el Covid-19, sobre todo en la mayor parte del mes de marzo.
A nivel local se puede establecer que en términos históricos y estructurales la IED no ha sido un instrumento directo, complementario y estratégico para impulsar el desarrollo económico endógeno de Michoacán “más bien se puede considerar al estado como un nicho endeble para la atracción de inversiones debido a los flujos escasos observados constantes, la concentración en los municipios Morelia, Lázaro Cárdenas y Uruapan), así como muy aglutinada en cadenas industriales de bajo valor añadido”, refiere el también académico.
En el caso de Michoacán, anota, que la captación de IED en el primer trimestre la caída fue moderada, reportó un descenso menor al cinco por ciento al pasar el monto de inversión externa de 146 millones a 138 millones de dólares de 2019 a 2020 “el reducido monto de inversión externa estatal hizo que en el ranking nacional ocupe el lugar 18 entre los estados del país”.
La escasa recepción de IED en Michoacán explican la disminuida participación del sector industrial local en la economía mundial, la falta de políticas de apoyo, estímulos e incentivos a la actividad industrial y la apatía y pereza de núcleos empresariales locales por incursionar en actividades industriales de alto valor agregado, de mayor impacto y propensas a fortalecer el sector exportador michoacano, según Gil Corona.
Además de lo anterior, añade “hay que agregar el enrarecido entorno que prevalece para atraer capitales a la entidad por la alta percepción de inseguridad que se aprecia sobre el estado, en eventos como manifestaciones, paros, marchas y movilizaciones de organizaciones sociales y la elevada presencia de las actividades económicas y laborales informales que prevalecen”.
Por ello, las expectativas sobre la atracción de inversiones productivas externas calculadas por el experto “son muy poco favorables, se estima ocurra en este tipo de recursos un descenso de menos 47.2 por ciento en el presente año, al bajar la cantidad de 318 millones de dólares en 2019 a 168 millones de dólares en 2020. Variable que seguirá deprimida en el estado por dos razones: la marginal industrialización observada y los efectos de la parálisis económica ocasionada por el Covid-19”.









