Faena cumbre de Diego Silveti; Ferrera y Sotelo salieron a hombros

Faena cumbre de Diego Silveti; Ferrera y Sotelo salieron a hombros
Faena cumbre de Diego Silveti; Ferrera y Sotelo salieron a hombros
Faena cumbre de Diego Silveti; Ferrera y Sotelo salieron a hombros
Faena cumbre de Diego Silveti; Ferrera y Sotelo salieron a hombros
Autor: Óscar Tapia Campos / Noventa Grados | Fecha: 9 de Mayo de 2022 a las 10:23:09

Morelia, Michoacán; 9 de mayo de 2022.- En una noche de marcados contrastes, es decir de penumbras y luminosidades, debido a las deficientes características de la mitad de los toros que mandó Julián Hamdan al Palacio del Arte, sobre todo los lidiados en segundo y tercer turnos, brillaron intensamente los diestros Diego Silveti, por una faena cumbre ante el excelente cierra plaza, y Jorge Sotelo, quien nos dejó ver la mejor versión de su toreo de poder y arte. Antonio Ferrera, por su parte, defendió con torerismo su categoría de figura mundial.

Buena entrada de un muy buen público que ocupó más de la mitad del aforo y el que al final salió toreando del Palacio del Arte, Sagrario de los Consagrados, y paladeando el dulce sabor de haber visto triunfar a los tres alternantes, habida cuenta que Antonio Ferrera le tumbó un trofeo a cada uno de los astados que le tocaron en suerte, Jorge Sotelo desorejó al quinto del encierro y Diego Silveti estuvo inconmensurable ante el sexto, al que solamente le cortó una apéndice por sus fallos con el acero, que de lo contrario le habría cortado el rabo.

Qué noche, señoras y señores, qué noche; de menos a más, in crescendo desde la desazón de tres primeros toros muy débiles y con cierto grado de sosería, toros que perdían las manitas constantemente, evitando el lucimiento a plenitud de los toreros; más la segunda parte de la corrida fue para arriba a partir del cuarto y hasta cerrar con un toro extraordinario de nombre “Grandes Lecciones”, lidiado magistral y artísticamente por el torero de la dinastía, burel para el que el respetable exigió el indulto, más el juez de plaza, con toda razón, no lo concedió.

ANTONIO FERRERA (Escarlata y oro)

Desde que se abrió de capa (capote azul, por cierto, de un azul que a muchos no les agrada) el extremeño conectó con los tendidos porque su expresión corporal era de júbilo, de ganas de agradar, de una disposición para el triunfo muy evidente.

Comunicólogo, negro mulato, con 524 kilos de peso, fue el nombre del abre plaza, toro muy graneado que acusó escaza fuerza y cierto grado de mansedumbre, al que el controversial ibérico saludó con una tanda de verónicas rematadas con una media; con la muleta estructuró su faena marcadamente derechista con pases por alto para evitar que rodara el de Julián Hamdan; le fue aclamado un molinete y su toreo en redondo. Estocada hasta los gavilanes. Una oreja.

Al cuarto de la tarde, “Misión Cumplida” de nombre, registró 538 kilogramos en la romana, le pinceló una tanda muy lucida de verónica rematadas con una media artística, y una serie de chicuelinas andantes que provocaron la ovación de la gente y los gritos de “torero, torero, torero”. Cubrió a medias el segundo tercio, porque el subalterno Sergio González puso el primer par, y el diestro ibérico, a petición del público, otros dos al quiebro.

Su faena de muleta la inició con 2 derechazos de rodillas que le fueron aclamadas sonoramente, para luego dibujar el del desdén. Ferrera brilló con un toreo cadencioso, pausado, mandón que gustó mucho. Ahora sí el diestro controversial no hizo algo extraño que se le pudiera juzgar. Su toreo fue emotivo y de mucho sentimiento. Metió media ración de acero en buen sitio, el burel tardó en doblar. Una oreja.

JORGE SOTELO (Turquesa y oro)

Radiante, el torero de la casa, inmediatamente conectó con el respetable porque su mecánica de movimientos lo hacían ver anhelante y dispuesto a no guardarse nada; su deseo de agradar era evidente y así fue su expresión torera desde que se abrió de capa y esculpió verónicas luminosas y una media de antología; más, su brillo consagratorio ante su público fue con un quite por chicuelinas muy ceñidas rematado con una revolera de diseño fino. En su faena de muleta estuvo siempre por encima de “Mezcla de Emociones”, segundo de la noche, toro que registró en la romana 475 kilos de puro grano, por eso el de Julián Hamdan acusó tanta debilidad; Sotelo tuvo que cuidarlo mucho con pases a media altura para dibujar bellas estampas toreras con derechazos de sabor y arte, ayudados, naturales, manoletinas y el del desdén. Media estacada. Aplausos.

A “Tiempo de Triunfo”, quinto de la noche, toro de Julián Hamdan con 428 kilogramos de músculo y bravura, lo recibió con una larga cambiada de rodillas muy bien modelada por lo que el respetable le respondió con una ovación sonora que hizo vibrar al Palacio del Arte; Sotelo, entonces, esculpió la réplica y la multitud lo aclamó. Su quite por chicuelinas y su remate por revolera fueron propiciatorios, porque hicieron fluir los oléeeeees larguísimos y musicales en los tendidos. Jorge Sotelo, lleno de felicidad invitó al torero extremeño para cubrir el segundo tercio al alimón. Ferrera, festivo, pintureó el primer par al quiebro; Sotelo lo replicó en el segundo, más después hizo estallar las ovaciones con uno al violín preciso, precioso y sentimental que hasta Ferrera le celebró.

El torero moreliano estructuró una faena de muleta brillantísima, esculpida sobre un valor sereno. Brilló, sí, brilló intensamente con un toreo muy variado, a saber; cambiados por la espalda, pases de aquí hasta allá con la diestra, naturales en redondo, molinetes, desdenes, adornos, desplantes, derechazos circulares, estatuarios con la mirada en los tendidos y pases de pecho sobre la estética de la belleza. En el clímax de su labor lanzó la muleta a la arena y el público se le entregó como o hace con las máximas figuras; la obra estaba redondeada, pero no se conformó y luego de un molinete a pies juntos cerró con cuatro de rodillas de lustre y conmoción. Había que concluir y lo hizo con muy buena estocada de rápidos efectos. Dos orejas.

DIEGO SILVETI (Rosa y oro)

El torero de la dinastía saludó con verónicas y una larga sobre sus zapatillas sembradas en la arena. Su quite por gaoneras provocó aplausos y ovaciones. “Buen Porvenir”, toro con 506 kilos de peso, no traía fuerza y acusó sosería, rodaba constantemente por más que el diestro lo cuidaba con muletazos a media altura. El irapuatense le dibujó derechazos y naturales con tirabuzón. Pinchó en hueso una estocada tendida y un viaje de descabello. Silencio.

“Grandes Lecciones”, toro de 428 kilos, llegó a la reunión con alegre embestida y claridad, Diego Silveti se echó el capote a la espalda y decretó su grandeza artística con gaoneras brillantísimas y, después, su quite fue de la misma manera, con lo que motivó que florecieran los aplausos y espigaran las ovaciones. El tercer terció lo inició en el centro del redondel con un cambiado por la espalda de alarido, para luego desarrollar una faena muy variada y artística, de esas que no se olvidan y se disfrutan siempre por su perfección y belleza: derechazos en redondo desmayando la muleta, naturales circulares cargando la suerte y enrollándose al burel, el pase de la firma, molinetes invertidos, manoletinas y desdenes. En fin, una faena contundente, artística y sustancial ante un toro que nunca abrió el hocico, buen toro de Julián Hamdan para el que, por el éxtasis, el público exigió el indulto insistentemente, pero el juez de plaza, acertadamente, indicó al diestro que realizara la suerte suprema, Diego tardó en acatar la orden y lo hizo recibiendo con dos pinchazos y una estocada tendida. El juez le decretó una oreja, que de haber sido dos nadie lo habría reprochado por lo cumbre de su faena. Arrastre lento para el burel. Así sea.

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