Morelia, Michoacán a 24 de septiembre de 2022.- En la tauromaquia, como en la vida, hay los que solo dicen que quieren ser y los que trabajan para serlo. Ayer, en la Ganadería Enrique Fraga, coincidimos con Emiliano Villafuerte el Moso, ese torero moreliano que no deja de prepararse, porque quiere llegar al destino que se ha trazado. Acude constantemente al campo bravo, porque se esfuerza e insiste: “voy a aprovechar cada oportunidad que se me presente, para ganarme otras más”.
Serio, sereno y formal, el Moso no es de aspavientos, ni de falsas poses. Su seriedad es dentro y fuera del redondel; su serenidad es el pilar sobre el que soporta sus emociones; y, su formalidad, lo lleva en el día a día a concentrarse en sus objetivos, a comprometerse con sus metas y a no claudicar, aunque a veces ha sentido los embates de la desazón por falta de más oportunidades. Pero allí está, con la frente y el puño en alto, sin nada que lo arredre.
Ayer, en la Plaza de Tienta Antonio y Manuel Badajoz volvió a deslizar muletazos por diestra y siniestra con tersura y suavidad. Sus derechazos fueron largos, imantados y coloridos. También tejió en redondo con buena manufactura. Sin brincos sus naturales, sin parchaduras y sin raspocidades. Todo, siempre, bajo la mirada atenta del ganadero Enrique Fraga, quien de vez en vez le daba voces para precisar lo que quería ver de su becerro o becerra en turno.
Emiliano Villafuerte, sí, el Moso, va pian pianito rumbo a su compromiso del viernes próximo. Reto grande, exigente y complicado, porque se trata de un mano a mano con el torero puntero del escalafón nacional, a saber, Ernesto Javier Calita. Completa el cartel Tarik Othón, el rejoneador queretano que viene de triunfo en triunfo de una plaza a la otra. Despacharán un encierro muy serio de la ganadería michoacana El Junco. Así sea.









